E N E R O
JUAN NEPOMUCENO PIÑERO DEL CASTILLO
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| Juan Nepomuceno Piñero del Castillo |
Nació en Córdoba el 18 de mayo de 1817 y falleció en la misma el 4 de enero de 1867. Fueron sus padres
Felix Dalmacio Piñero Cisternas y Justa Pastora del Castillo Funes. Su padrino de bautismo fue D. José Manuel Solares y Piñero. Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Gertrudis Rojo Frías, natural de San Juan; de este matrimonio proceden: Gertrudis Piñero y Rojo; Justa Piñero y Rojo, nacida en 1840; casó en Córdoba el 8 de septiembre de 1863 con Carlos Roqué, Hijo legítimo de Juan Constantino Roqué Fruchason y de Paulina González y Vélez, con sucesión.; Juan Piñero y Rojo y Carlos Piñero y Rojo. Casa por segunda vez en Córdoba, el 10 de febrero de 1843, con Eusebia González (hermana de Paulina), hija legítima del capitán Felipe Antonio González y Acosta y de su segunda esposa María del Rosario Vélez Sársfield, s.s.
Desde joven se dedicó a la Educación, a la Enseñanza. Miembro de la Asociación Unión fundada en Córdoba el 10 de julio de 1852. Designado gobernador D. Alejo Carmen Guzmán, comisionó a Piñero para informar a Urquiza sobre el cambio de gobernante, cauto logrando sacar con buen resultado su difícil misión Durante este gobierno apareció el periódico “La Opinión”, órgano oficial que respondía a la dirección de Piñero. En 1855 integró con Jerónimo Cortés y Maximiliano Wikowski la comisión encargada de la traza de la ciudad y aledaños. Municipal, y posteriormente en 1864 designado inspector general de escuelas; fundó la Biblioteca Municipal el 26 de agosto de 1864, como también la escuela infantil para niños de ambos sexos, la primera escuela nocturna de obreros adultos que ha funcionado en el país. Autor del “Reglamento General para las Escuelas Públicas de Instrucción Primaria de la Provincia” y el de “Exámenes para los Maestros”, proyectos que fueron aprobados durante la gestión de Ferreira. Hombre de confianza del citado gobernador, fue Ministro y lo sustituyó interinamente, como Gobernador delegado, desde el 16 de diciembre de 1865 hasta el 14 de abril de 1866 y tuvo por su ministro general a Francisco E. Malbrán. Testó en Córdoba el 8 de noviembre de 1854. Muere en Córdoba en 1867 víctima del cólera, que contrae asistiendo sin descanso a los apestados y recogiendo sus cuerpos de las calles. En el barrio de Alto Alberdi una calle lleva su nombre.
De Compilación de Leyes, Decretos, Acuerdos de la Exma. Cámara de Justicia
Ordenanza Municipal. Fundando una Biblioteca. Sancionada en la sesión del 27 de agosto de 1861. Por orden del Sr. Presidente de la Municipalidad: Remigio López.
Reglamento para la Biblioteca Municipal : La Municipalidad de Córdoba; reunida en consejo ha acordado y ordena la siguiente: Art.1º de conformidad con lo dispuesto en el art..3º de la Ordenanza Municipal que aprobó el proyecto y sancionó la fundación de la “Biblioteca Municipal” el presente reglamento se dividirá en dos partes: Organización y Administración. …..
Catálogo Alfabético de la Biblioteca Municipal, fundada el 26 de Agosto de 1864, por Juan Piñero Inspector General de Escuelas de la Provincia.
Catálogo Sistemático de la Biblioteca Municipal, fundada el 26 de Agosto de 1864, por Juan Piñero, Inspector General de Escuelas.
De la Administración de la Biblioteca. Reglamento de la misma. Sobre el bibliotecario y sus deberes. Contabilidad, etc. Firmado por Juan Piñero, en Córdoba, Agosto 31 de 1864.
Proyecto de Plan y Reglamentos Generales de las Escuelas Públicas de Instrucción Primaria de la Provincia y con referencia a las Escuelas Privadas, presentado al Gobierno por Juan Piñero, inspector de escuelas de Córdoba. 1ª Edición 1865. Buenos Aires 1866. 52 pp.
Córdoba septiembre 20 de 1864. Al Sr. Ministro de Gobierno en el Departamento de Instrucción Pública, D. Benjamín de Igarzábal. 20 pp.
CÓLERA MORBUS
“La sangrienta guerra que con denuedo soportó el país, trajo consigo lo inevitable en estas graves contiendas: la crisis de la salud pública.
Así, en 1867, vióse Buenos Aires azotado por el “cólera-morbus”; llegaron hasta 8029 las víctimas. La epidemia se inició en el ejército aliado, en operaciones contra el tirano López. Pronto el mal se propagó a todo el territorio argentino. El terrible flagelo iba invadiendo una a una las provincias……Solía describirnos mi abuela, el terror de aquellos momentos….(sucumbían familias enteras, o salían a morir en las calles)…
El sufrimiento físico que la enfermedad traía en sí, aterraba más que la muerte misma. Aquellos calambres que la medicina no mitigaba, aquella fiebre devorante, aquella sed desesperada, que los médicos no calmaban; ¡se prohibía beber agua a los enfermos!.
Mi abuelo materno (Juan Piñero del Castillo), era a la sazón Intendente Municipal de la Capital de la Provincia; atendía personalmente a los coléricos en el Lazareto de San Francisco de Córdoba, dirigía las medidas de desinfección; vigilaba el cumplimiento de las órdenes impartidas por la sanidad; recorría casas y barrios.
Por último, ante la escasez de gentes que quisieran atender a los enfermos (contados médicos habían escapado al contagio), él mismo, con otros caballeros de su amistad, hacían de facultativos en infinidad de casos Ya el mal en apogeo, faltaron brazos para recoger los cadáveres y darles sepultura. Abríanse en el cementerio fosas enormes y allí volcaban los cuerpos en espantosa confusión.
Más de uno, no muerto aún, fue sacado de casa o recogido en la calle, en el sopor de un síncope. No es posible pintar tanto horror, no hay palabras para reconstruir aquel estado de cosas.
Iban escaseando de más en más los enterradores y carreros. Los cadáveres quedaban abandonados en estado de putrefacción y con ello se aumentaba la peste. En la necesidad de no abandonar el municipio, mi abuelo, no quiso retirarse a su quinta; su esposa no consintió tampoco en dejarlo solo. El seguía impertérrito en el cumplimiento de lo que entendía un deber sagrado como hombre y como gobernante
Pasaba noches y días enteros sin dormir. Personalmente llegó a cargar cadáveres hasta los carros.
¡Caro pagó el deber cumplido! Él enfermó a su vez y falleció víctima del mal implacable! “
relatado por su nieta Justa Roqué de Padilla
Extraído de su libro “Lo que Cuentan los Arboles” Bs.As. 1924
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JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO BROCHERO
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| "Aquí me la paso desgranando Rosarios..." Esto hacía y decía el venerado Cura Brochero preparándose para bien morir, ya leproso y ciego. |
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| Urna con corazón P. Brochero-Iglesia Villa Brochero |
Nació en Santa Rosa de Río Primero el 16 de marzo de 1840, cuarto de diez hermanos. Creció en el seno de una familia profundamente cristiana. Dos de sus hermanas entraron a la Congregación del Huerto. A los 16 años ingresó en el Seminario Conciliar de Loreto el 5 de marzo de 1856. Se ordenó de sacerdote el 4 de noviembre de 1866. Falleció el 26 de enero de 1914 en el Tránsito –hoy Villa Brochero.
EXÉGESIS DE LA VIDA DEL CURA BROCHERO
Este Cura se anticipó a los tiempos sociales que hicieron más tarde su penetración en la vida de la comunidad. Su adelantada obra se puede codificar así:
1) Se anticipó a la Asistencia Social.
2) A la práctica actual de los visitadores o vigías familiares, para conocer el ambiente circundante.
3) A la medicina de la “salud del cuerpo y del alma”. A la higiene del alma traducida hacia la salud mental.
4) A los sacerdotes obreros.
5) Irrumpió como un precursor de las comunicaciones de masas.
6) Como Esquiú se desveló por borrar de los corazones el estigma depositado por el monstruo de la guerra civil. Y salió al camino con el remedio sanante y sedante que borró el odio que atrae la discordia homicida y el pillaje.
7) Descubrió en los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, la fórmula de extinguir el flagelo de barbarie, llevando “levas” o tandas de ejercitantes para renacer en ellas el sentimiento de paz y confianza en el amor divino, mostrándoles el Reino de la Gloria y los tormentos del infierno.
Fue un gran terapeuta y moralista cristiano. En el silencio de la meditación y de la penitencia voluntaria, Brochero les repetía las palabras de San Ignacio dirigidas a Francisco Javier: “¿Qué le vale al Hombre conquistar el mundo si pierde su alma?”
De esta manera áspera y heroica, Brochero transformó nuestro Oeste bravío, acaso indómito, en el Oeste manso y dulce de corazón.”
El Cura Brochero se convierte en un hidalgo caballero andante de Cristo y pudieron mirarlo atónitas soledades desde La Rioja y San Luis a San Alberto, recorriendo en su resistente mula los senderos sin escudero ni armas, ni peto, ni rodela ni encaje de celada, llevando con su fe y amor caritativo, en una mano el rebenque y en la otra el breviario de rezos, para sus conquistas, librando almas del infierno y ganarlas para la gloria. Allí queda su alma y su obra; la viril abnegación, la pasión misional, llevada con el lábaro de la C0ompañía de Jesús –JHS- que reza: Jesús Salvador de los Hombres. Tomado de Arturo Cabrera Dominguez.
CÓLERA MORBUS
Para la Navidad de 1867 se presentó el primer caso de cólera en Córdoba. Su virulencia fue aumentando rápidamente en forma aterradora. Las calles quedaron desiertas y más de la mitad de la población abandonó la ciudad hasta a veces abandonando a sus familiares. Brochero, acababa de ordenarse, (4.11.1866) permaneció en la ciudad llevando a cada enfermo los consuelos religiosos, socorriendo a todo el que llamaba. Aparentemente la epidemia había terminado; se retiró a Santa Rosa para descansar en familia. Pero el cólera volvió a recrudecer con espantosos estragos, sembrando la desolación en todas partes. Sin descansar dejó el hogar a donde acababa de llegar, socorriendo a la población de la ciudad y de la campaña . Se ha dicho que este ha sido uno de los períodos más peligrosos, más fatigantes y más heroicos de su vida
PABLO JOSÉ SEGUNDO CABRERA
| Pablo Cabrera-seminarista- 13 o 14 años |
Nació en San Juan de la Frontera el 17 de septiembre de 1857. Creció también en una familia profundamente cristiana. Una de sus hermanas entró a la Congregación de las hermanas Esclavas del Corazón de Jesús. Dos de sus tíos maternos sacerdotes, uno domínico y el otro diocesano. A los 13 años ingresó en el Seminario Conciliar de Loreto (Córdoba) el 10 de mayo de 1870. Se ordenó de sacerdote el 14 de marzo de 1883. Falleció el 29 de enero de 1936.
Hubieron dos episodios de cólera que se desarrollaron en varios puntos de América . La primera ocurrió en el año 1867 durante los meses enero - febrero – marzo (en San Juan se tenía noticia que se desarrollaba también en varias localidades de la Argentina y el Paraguay; era la misma época de la guerra de la triple Alianza contra el Paraguay) En la ciudad sanjuanina se estableció un lazareto en lo que era entonces la Capilla de Dolores, que quedaba en el ángulo noreste frente a la actual plaza Aberastein. Por ese tiempo llegó a San Juan el Clérigo Cristóbal Cavalli que tenía alguna afición por le profesión de médico y curaba enfermos por el sistema de la homeopatía. (como se prescriben los medicamentos muy diluidos en agua, el pueblo en una expresión muy gráfica pedía ”las agüitas, del Dr. Cavalli.”
. Pablo Cabrera demostró su espíritu abnegado desde muy temprana edad, “ama a tu prójimo como a ti mismo”
Eu espíritu sacerdotal y altruista hasta la abnegación se reveló a su muy temprana edad. En 1867 durante la epidemia del Cólera grande que asoló a todo el país, el nuevo cura de San Juan, presbítero Cristóbal Cavalli, llevaba el auxilio de la religión y el consuelo de su cristiana caridad y medicamentos, a lazaretos, uno en San Francisco y otro en La Merced y casas donde se asistían los enfermos; visitaban a las familias enlutadas.
Habiéndose contaminado el sacristán, quedó el cura sin ayudante. Pablito reemplazó al Sacristán, acompañando invariablemente al Padre Cavalli, presidiéndolo y haciendo sonar la campanilla, anunciando que llegaba la ayuda esperada, el Santísimo, el cura que consolaba a los enfermos y a las familias enlutadas El niño animoso, que no temía al mal ni al conmovedor espectáculo de la agonía de los moribundos fue apoyado por su familia, tenía 10 años
.Otro relato
Diez años tenía el hijo de Melitona cuando se produjo el cólera grande que asoló a todo el país. La muerte penetraba en los pueblitos, ranchitos humildes y en las casas de los pudientes, aterrorizando, destruyendo, desvastando.
En San Juan fue tan terrible y espantosa la epidemia que se daba sepultura y se enterraba a centenares de víctimas. Una carreta desvencijada y crujiente los conducía al llegar la tarde al cementerio, cuyas cruces se asomaban detrás de su tapial como racimos de manos cadavéricas. El camposanto llenóse en poco tiempo de tumbas y fue menester entonces abrir una fosa común al pie de la montaña y a veces los sepultureros, al arrojar en ella la primera palada de tierra, caían al suelo mordidos por el diabólico mal e iban a aumentar, sin responsos ni velorio, el trágico montón de cuerpos amoratados y fríos.. El Presbítero Cristóbal Cavalli visitaba diariamente, después de oficiar la misa, los lazaretos y los rincones donde se asistían los enfermos, para ofrecerles consuelo divino de la religión cristiana. Al principio lo acompañaba en la noble tarea el sacristán de la parroquia, zancarrón de rostro oscuro como hogaza, haciendo vibrar la campanilla para anunciar a los viandantes el paso del Santísimo que el sacerdote conducía en un cofrecito pendiente del cuello. El sacristán se enfermó luego y Pablito lo reemplazó con heroísmo admirable.
En esas circunstancias Dios lo escogió para sacerdote y el niño reveló a sus padres el rumbo que pensaba tomar. Obtuvo el consentimiento
Terminado el flagelo, cada provincia celebró una Misa Pontifical, en acción de gracias, celebradas en las Catedrales el 8 de marzo de 1868.
POSTDATA: Paralelismo de tres personajes ilustres argentinos, de Córdoba y de San Juan. Tienen una actuación simultánea en el año 1867; no se conocen, los aúna el mismo fervor misional, humanitario.
Juan N. Piñero del Castillo fallece en los primeros tiempos del cólera, tenía 50 años.
José Gabriel del Rosario Brochero, tenía 27 años; atraviesa toda la epidemia sin contaminarse; lo esperaba otro flagelo al final de su vida; se contagia la lepra por asistir a un fiel apestado. Con el correr de los años se conocen con Pablo Cabrera.
Pablo José Segundo Cabrera tenía 10 años en esos momentos. Pero otra vez al correr de los años se emparenta con Piñero del Castillo, un sobrino carnal casa con una bisnieta del fallecido mártir.
¡Y LOS TRES FALLECEN EN UN MES DE ENERO.!


