domingo, 21 de febrero de 2016

IGLESIA EN MÉJICO





J U J U Y


NUESTRA SRA.DEL ROSARIO DEL RÍO BLANCO Y PAYPAYA -
-PATRONA DE JUJUY-




Madre del Rosario, Virgen Madre de Jujuy. A tu sombra nació nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Eres parte de nuestra vida, de nuestra cultura, de nuestro pueblo. Hace ya siglos que caminas junto a Jujuy los senderos de la Evangelización. .Ayúdanos a no apartarnos de la enseñanzas de tu Hijo Jesús. Ayúdanos a quitar de este mundo las injusticias, las desigualdades y el hambre.

Poesía a la Patrona de Jujuy por Mons. Pablo Cabrera

Apartado especia
l -  Ruego a la Ssma.Virgen para que oiga los lamentos de su pueblo que sufre bajo el yugo  de un grupo maléfico.
San Miguel Arcángel defiéndelos de los espíritus malignos.

                 MÉXICO


LA GUADALUPANA







CRISTEROS-


En un México convulso




En febrero de 1913, la caída del presidente demócrata Francisco Madero avivó el sectarismo de la revolución, y la facción triunfante guiada por su odio a la fe, orientó su acción contra la Iglesia Católica. Los vencedores eran hombres blancos del norte de México, próximos a la frontera norteamericana e imbuidos de los valores del capitalismo anglosajón y del protestantismo, y muy especialmente por la Masonería. En 1929, el presidente Emilio Portes Gil, Gran Maestre Masón, declaraba que: "En México, el Estado y la masonería son una misma cosa".
En 1917, la Constitución mejicana negaba personalidad jurídica a la Iglesia, la sometía al estricto control del Estado, prohibía la participación política del clero, negaba derechos básicos a los ministros del culto y se les obligaba a que fueran personas casadas, impedía el culto público fuera de los templos y de las dependencias eclesiásticas y prohibía la existencia de comunidades religiosas. El Estado se arrogaba el derecho de decidir el número de iglesias y de sacerdotes que habría. El despotismo de la Revolución desconocía el viejo México mestizo, indio, católico en el decir de Jean Meyer.
Con el visto bueno del gobierno mejicano y el favor de la prensa oficial el país se empezó a llenar de pastores protestantes norteamericanos. En cambio, en referencia a la Iglesia Católica, el presidente Calles declaraba que “Todo obispo, sacerdote y ministro extranjero será deportado inmediatamente. Se dictarán cinco años de prisión a cualquier sacerdote que critique al Gobierno y queda estrictamente prohibido utilizar vestimenta religiosa en público”. En 1925, para romper con el Vaticano, el gobierno ideó una Iglesia Católica Mexicana, dotándola de edificios, recursos y medios. Pero, los católicos en comunión con el Vaticano reunieron dos millones de firmas para proponer la reforma constitucional. Una petición que fue rechazada y que impulsó el llamamiento de los católicos a no pagar impuestos, a minimizar el consumo de los productos comercializados por el gobierno, a no comprar billetes de la Lotería Nacional, ni a utilizar vehículos para evitar la compra de gasolina. Esta acción causó severos daños a la economía nacional, y la feroz represión gubernamental radicalizó la postura de grupos católicos mejicanos, especialmente en los estados de Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de Zacatecas, en la Ciudad de México, y en la península de Yucatán. Este movimiento reivindicaba los derechos de libertad de culto en México y sus proclamas de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe! les granjearon un creciente apoyo social.
Si bien los católicos estaban separados de la política oficial mejicana, por su carácter dinámico y emprendedor, representaban un peligro para unos gobiernos que se apropiaban de su maíz, de las pasturas y de los animales. Contra la acción de los gobernantes corruptos se empezó a conformar una unión popular de resistencia, puesto que el México tradicional empezó a considerar que el gobierno quería hacerles vivir como animales, sin religión y sin Dios.

 Los Cristeros: alzarse para no ser exterminados

Ante los gravísimos efectos de la gestión revolucionaria, el gobierno incrementó la represión. En enero de 1926, los sectores perseguidos empezaron el acopio de armas y surgieron las primeras guerrillas compuestas por campesinos. En su intento de desprestigiar a estos grupos, los agentes del gobierno federal optaron por llamarlos cristeros, al tiempo que recrudecían la represión ante la capacidad de estos grupos católicos para articular el descontento local.
En Valparaíso, en la noche del 14 de agosto de 1926, el general Pedro Quintanar apoyó el levantamiento que preparaba el grupo de Aurelio Acevedo. La presencia del general obligó al gobierno mejicano a actuar rápidamente. El 29 de agosto, el general Quintanar entraba en combate en Huejuquilla el Alto (Jalisco), venciendo al grito de ¡Viva Cristo Rey! A este alzamiento le sucedieron los de Jalisco, Nayarit, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán y la casi totalidad del centro del país. Más de 12.000 combatientes se alzaron y pronto alcanzarían la cifra de 20.000 efectivos, sin practicar leva alguna; es decir, sin obligar a las personas a sumarse a su ejército. Como ejército irregular sus combatientes no esperaban recibir pago, ni contaban con intendencia de aprovisionamiento, reclutamiento, entrenamiento, atención a los heridos o cuidado de sus familias al uso de los ejércitos gubernamentales. Por primera vez, el que, durante la Revolución Mejicana, fuera activísimo mercado estadounidense de armas, estuvo cerrado para el movimiento cristero, que, a pesar de no poder adquirir armas o municiones, combatía con armamento anticuado, excedentes de la Revolución de 1910-1917, y operaba con muy escasa munición. En total, cincuenta mil personas se involucraron directamente o auxiliaron indirectamente al ejército cristero.

 Miles de católicos fueron ejecutados por las autoridades federales de los Estados Unidos de México

La represión inicial contra los cristeros fue feroz. Los cristeros eran colgados en el “Árbol de la Muerte”, asesinados en el Zócalo de México y más de 600 sacerdotes fueron colgados en los postes telefónicos. El gobierno mandó quemar todos los documentos de la Iglesia, incluidas la Fe de bautizo de todas las personas.
Los propios avatares de la Revolución, con golpes y contragolpes militares, condujo al asesinato de presidentes y de candidatos a la presidencia. En un famoso corrido de la Revolución se cantaba aquello de “Nos haremos los compadres, ¡Viva la Revolución!”. El compadreo y el “yo te quito, yo me pongo” quedaron unidos, indefectiblemente, a esta época revolucionaria.
El levantamiento cristero contó con varios handicaps. México acababa de superar un costoso conflicto armado de siete años de duración que había ensangrentado el país. Salvo excepciones, los obispos mejicanos se distanciaron del movimiento armado, desconocieron a la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que con una dirección marcadamente urbana mantenía un conflicto fundamentalmente rural. Con la mediación del gobierno de EEUU, los obispos trataron de negociar la paz con el gobierno de Plutarco Elías Calles. Al llegar Emilio Portes Gil a la presidencia se establecieron nuevas negociaciones, con el embajador estadounidense, Dwigth Morrow, como mediador. La Santa Sede designó al jesuita Pascual Díaz Barreto, obispo de Tabasco, como intermediario oficial y secretario del Comité Episcopal.El 21 de junio de 1929 se acordaría una amnistía general para los insurrectos que quisieran rendirse. Menos de 14.000 combatientes del ejército cristero depusieron las armas. El acuerdo sobre la cuestión religiosa preveía la devolución de las casas curales y episcopales, así como evitar confrontaciones en lo sucesivo. Una mayoría de obispos, liderados por los de Ciudad de México y de Tabasco, se mostraron favorables al acuerdo. El Obispo de Tacámbaro, en Michoacán, lideró la oposición al Acuerdo. Los seglares católicos verían como los obispos mejicanos opuestos a la Liga centralizarían y controlarían sus actividades a través de la Acción Católica Mejicana.
De esta guerra cabrían destacar las batallas de Tepatitlán, El Fresnal, Asalto de Manzanillo, Piedra Imán, Caucentla, Los Rubios, Tenaxcamilpa, Nogueras, Borbollón, Mezquitic, San Julián, Sahuayo, Jiquilpan y Cotija.
Entre los cánticos cristeros que se hicieron más populares, destacaremos dos: “Reine Jesús por siempre, reine su corazón. Que es nuestra patria, es nuestro suelo, que es de María la Nación... y ¡Qué viva mi Cristo, qué viva mi Rey! ¡Qué impere doquiera triunfante su ley! ¡Qué impere doquiera triunfante su ley! ¡Viva Cristo Rey, Viva Cristo Rey!.
Presionado por EEUU, el presidente Portes Gil anunciaría que la Iglesia católica se sometería a la ley sin que la Constitución sufriera modificación alguna. En la práctica, la relación Iglesia-Estado en México fue nicodémica –por Nicodemo, el fariseo que se acercaba a Jesús de noche-. Un "modus vivendi", en el que el Estado renunciaba a la aplicación de la ley y la Iglesia renunciaba a exigir sus derechos. Pero, los efectos de la crisis económica de 1929 conducirían al Grito de Guadalajara de 21 de julio de 1934, cuando Calles –como jefe máximo de la Revolución mejicana- trató de trasladar el triunfo militar al ámbito de la conciencia, de la educación y, específicamente, en la infantil con el “proyecto de educación socialista”. La protesta fue de tal magnitud que se conoció como la Segunda Cristiana. En esta ocasión, el episcopado no se fracturó.
En septiembre de 1932, en previsión de un nuevo ciclo de represión gubernamental anticatólica en México, el Papa Pio XI publicó la encíclica Acerba Animi y en marzo de 1937 la encíclica Nos es muy conocida, que criticaba la política anticatólica desarrollada por los gobiernos de México.
Tras las tensiones creadas, el gobierno mejicano moderaría su legislación y sus reformas y, evitaría la radicalización de los gobernadores de los Estados, centralizando en la figura del presidente las relaciones con la Iglesia. Por su parte, la Iglesia ungió al Arzobispo de México como interlocutor oficioso con las autoridades federales.
de Wikipedia

 






Guerra de los Cristeros- Rev. Esquiú, 13 mayo 1990

                                               Cristeros colgados del "Árbol de la Muerte"


(...)
  Al mismo tiempo decidieron responder al edicto de Callès por el boicotage absoluto. “Desde el 31 de julio, enuncia el artículo Iº de su programa, los católicos se abstendrán de paseos, diversiones, cines, teatros, bailes y de toda especie de diversiones públicas y privadas. MALDITO SEA EL CATÓLICO QUE, CUANDO DIOS ESTÁ AUSENTE DE NUESTRA PATRIA, OSE  TODAVÍA DIVERTIRSE!”  (el resaltado es mío)
 Lo mismo será para las vestimentas que no se debe comprar, únicamente  en casos de extrema necesidad, golosinas, frutos, medios de transporte, billetes de lotería, frecuentación en escuelas laicas, diarios opuestos a su programa. Los católicos vivirán entre ellos, enseñarán el catecismo en el hogar, rezarán en familia por la libertad de la Iglesia, organizarán centros de instrucción religiosa, propagarán sus doctrinas en los talleres, las fábricas, los establecimientos comerciales.
  En cuanto a los Obispos, ordenaron la suspensión del culto; las iglesias se cerraron; los perseguidores se apoderarán únicamente de templos vacíos. El Santo Sacrificio desde entonces a escondidas en las casas amigas; un taller de costura, un escritorio, un comedor, se transformará de pronto en capilla donde los sacerdotes, disfrazados vendrán a decir la misa, comulgar los fieles y desde donde partirán, llevando con ellos las hostias consagradas para continuar su ministerio de pueblo en pueblo  Extraído y traducido de "Le temps de la colère" de Robert Valéry-Radot

Con el afán de suprimir hasta la palabra DIOS de la tierra, se prohibió usar la despedida "adiós", la reemplazaron con el actual "chao"; a la persona delatada u oída usándola se le cobraba una fuerte multa.  Otra disposición que se tomó (aunque tal vez no sólo en este país), fue el de poner la costumbre de los sobrenombres, con el fin de borrar los nombres tomados del santoral católico; era muy común dar el nombre del santo correspondiente al día del nacimiento.
Es indudable que si se hubiera imitado y efectuado firmemente el boicotage en otros países, y el no ceder con el adiós o con los sobrenombres, la Iglesia habría conservado su lugar.
"LA MAYOR PARTE DE LOS MALES DEL MUNDO PROVIENE DE LA FALTA DE CONOCIMIENTO DE DIOS Y DE SU VERDAD" SAN PÍO X.



Los Principios - 17.7.1929
Al llegar a la presidencia Emilio Portes Gil, comenzó una larga negociación, en la que participó como mediador, el recién llegado embajador estadounidense Dwight Morrow. Por su parte, la Santa Sede designó al todavía Obispo de Tabasco Pascual Díaz Barreto, como secretario del Comité Episcopal nombrándolo "intermediario oficial" para solucionar el conflicto Iglesia-Estado, a pesar de provenir de una diócesis pequeña, marginada y muy golpeada por los excesos de los gobiernos federal y estatal en la aplicación de las leyes en materia de relaciones Estado-Iglesia. Junto con el delegado apostólico señor Leopoldo Ruiz y Flores, se entrevistaron con el presidente, lic. Portes Gil, para llegar a un acuerdo el 21 de junio de 1929 sobre la cuestión religiosa.

Se logró un acuerdo de amnistía general para todos los levantados en armas que quisieran rendirse. Se acordó devolver las casas curales y episcopales, y evitar mayores confrontaciones en lo sucesivo. Sin embargo, la Liga y la mayoría de los efectivos de los ejércitos cristeros no aceptaron el acuerdo, así que estimaciones de personajes cercanos a la Liga señalan que de unas 50 mil personas involucradas directa o indirectamente en las acciones militares, sólo 14 mil depusieron las armas, aunque estas cifras han sido motivo de debate. Mas tarde muchos de los cristeros que depusieron las armas, fueron emboscados y asesinados por el gobierno. Miles de campesinos fueron asesinados por el gobierno federal -Wikipedia

OTRA

Los “arreglos” entre la Iglesia y el Gobierno
Así las cosas, la Santa Sede decide intervenir señalando que “los obispos deben abstenerse de apoyar la acción armada de los cristeros y permanecer fuera de todo partido político”. A continuación, nombra a una comisión para que negocie con el Gobierno el fin de la guerra. Encabezada por monseñor Ruiz y Flores, estaba compuesta por el obispo Díaz y Barreto, probablemente el único obispo mexicano que había mostrado un decidido empeño en pactar con el Gobierno. Como asesores se encontraban el sacerdote estadounidense Parsons y el padre jesuita Walsh.
Para sorpresa de todos, la comisión eclesial encargada de negociar, contraviniendo las instrucciones dadas por el Vaticano, prescinde de la opinión y consejo del episcopado mexicano, así como de los líderes cristeros. Resultado: los representantes de la Iglesia llegan a un acuerdo con el Gobierno para poner fin a la guerra cristera, sin lograr que los políticos derogaran las leyes vigentes que habían provocado el alzamiento armado, y sin obtener garantías escritas para salvaguardar la vida de los cristeros. ¿Qué logró la Iglesia a cambio? Poco, muy poco. Tan sólo “arrancó” de los gobernantes unas vagas palabras de conciliación y buena amistad, y que se aplicarán las leyes vigentes “sin tendencia sectaria y sin perjuicio alguno”. Muchos se preguntaron, ¿para eso han muerto 30.000 cristeros? Wikipedia.
CONCLUSIÓN

La Guerra se desarrolló entre (1926-1940), en dos etapas 1.- (1926-1929), y estalla la segunda guerra por no cumplir el Gobierno de Calles con los Arreglos de Paz, Con mentiras, prometieron paz y a cambio mataron a muchos cristeros, y por ello éstos se levantaron nuevamente en armas.
La guerra continuó entre (1929-1940. Todo esto se presenta en este vídeo, en fotos e imágenes de quienes la sufrieron, y murieron por Cristo, con una canción mexicana, de Vicente Fernández., que refleja la forma en que morían los valientes seguidores de Cristo, fusilados por reconocer y valorar más a Dios que a Calles: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5, 29).
La guerra fue una defensa no un ataque al gobierno, defensa de Cristo y de su Iglesia, ya que toda negociación pacífica se había agotado. Se buscó evitar la guerra por vías legales y pacíficas, no fueron pocas las formas de paz que la Iglesia, los cristeros, y el pueblo mismo buscó e intentó, pero se les ignoró, el pueblo y la Iglesia fueron atacados por Calles y Obregón y generales afines a ellos, callaron matando opositores, no quedó otra opción que defender con armas lo que legalmente les negaron.
QUE QUEDE BIEN CLARO ESTO: los recurso legales y pacíficos se agotaron, Calles no hizo caso a nada ni a nadie, y no hizo nada por evitar las muertes y la persecución, que comenzó en 1926 y concluyó en 1940 con Ávila Camacho al poder: "Yo soy creyente", dijo Camacho, y la paz llegó...
QUE QUEDE BIEN CLARO QUE EL RECURSO LEGAL Y PACÍFICO SE AGOTÓ: la paciencia del pueblo estaba totalmente agotada... y no podían dejar que su fe y su Iglesia estuviera en manos del estado en lugar de estar en manos de los Ministros de Dios, sus sacerdotes y obispos... DIGO ESO DE FORMA REITERATIVA, POR QUE HAY QUIENES, POR IGNORANCIA, AÚN HOY DÍA QUIEREN CULPAR A LA IGLESIA, A SUS OBISPOS, SACERDOTES Y A LA GENTE CRISTERA MISMA DE LA GUERRA, Y NO ES ASÍ, LA CULPA VINO DE UN MAL GOBIERNO, UN MAL GOBERNANTE QUE EN VEZ DE DEFENDER A SU PUEBLO LO ATACÓ...

Espero  lo disfruten... recordar la fe, amar a Dios, fiel a Cristo es clave para vivir y hasta papa morir... de ahí tenemos muchos mártires, que imitaron a quien debemos imitar, A CRISTO JESÚS...
De Católicos Alerta-Actualización 13.2.2016


  EL MARTES ME FUSILAN
El martes me fusilan 
A las 6 de la mañana. 
Por creer en Dios eterno 
Y en la gran Guadalupana. 

Me encontraron una estampa 
De Jesús en el sombrero. 
Por eso me sentenciaron 
Porque yo soy un cristero. 

Es por eso me fusilan 
El martes por la mañana. 
Matarán mi cuerpo inútil 
Pero nunca, nunca mi alma. 

Yo les digo a mis verdugos 
Que quiero me crucifiquen 
Y una vez crucificado 
Entonces usen sus rifles. 

Adiós sierras de Jalisco, 
Michoacán y Guanajuato. 
Donde combatí al Gobierno 
Que siempre salió corriendo. 

Me agarraron, de rodillas, 
Adorando a Jesucristo. 
Sabían que no había defensa 
En ese santo recinto. 

Soy labriego por herencia, 
Jalisciense de naciencia. 
No tengo más Dios que Cristo 
Porque me dio la existencia. 

Con matarme no se acaba 
La creencia en Dios eterno. 
Muchos quedan en la lucha 
Y otros que vienen naciendo. 

Es por eso me fusilan 
El martes por la mañana. 

Peloton, prepareeen, apunteeen 
Viva Cristo Rey y fuego.
Vicente Fernandez
  



Los Principios 17.9.1952- Méjico, Tierra de héroes


ABERRANTE ACTITUD DE LA IGLESIA POST-CONCILIAR - 1965-2016





...  en la misiva, (Milagro) Sala también hizo alusión a su relación con el Papa: "Francisco nos sorprendió y mucho cuando, de pronto, pidió perdón por lo que hizo la Iglesia (con los pueblos originarios)". Cuando Blasfemogoglio visitó Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, pidió el mismo perdón en un mensaje que llegó a todo el mundo delante del hermano Evo Morales y de representantes de los pueblos originarios y de los movimientos sociales.... 
Fuente: La Nación 

Y lo mismo hizo Ratzinger durante su visita a América, con su manifestado mea culpa, en nombre de la iglesia. NUNCA, la verdadera Iglesia, fundada por Nuestro Señor Jesucristo,  podría haberlo hecho ni que posteriormente alguien lo hiciera en su representación; menos aún por el Vicario de Cristo Sobretodo Bergoglio (falso papa), como jesuita y  argentino, conoce requete bien la misión cumplida por los misioneros de su congregación y los numerosísimos de tantas otras, llegados a estas tierras.
Actitud blasfema y ladina con el bajo fin de borrar de la historia la acción espiritual, católica de los Reyes de España y de los descubridores..




Los Jesuítas y la Cultura Rioplatense 1610-1767






Única forma de recibir a Jesús





viernes, 12 de febrero de 2016

CRISTEROS

EL SEMBRADOR DE CIZAÑA






Aparición de la Virgen a Juan Diego

   



LA LEYENDA NEGRA










LA ARGENTINA COLONIAL
Mi Patria, la Argentina, estaba fundada en las leyes de Indias, que eran justísimas. ¿Y eso cómo se demuestra? ¿Qué dato objetivo podemos dar después de 200 años? –Que no había aparato represivo, En la Argentina hacia el año 1806 no había ninguna fuerza de represión, los vecinos hacían sus prácticas para defenderse. Había en todo el Virreynato del Río de la Plata 400 soldados viejos, que habían quedado de la expedición de Cevallos en la guerra contra Portugal. El ejército se construyó en 1806 cuando vinieron las invasiones inglesas, para defenderse de la invasión inglesa. ¿Y por qué no había represión?. Porque cumplían los 10 Mandamientos. Cuando el termómetro de la ley interna está muy alto, el termómetro de la  represión social, decía Donoso Cortés, es muy bajo. Cuando el desorden interno es muy grande la represión afuera, para que  no se transforme en el mundo de la selva, es muy alta
Y esa es la razón que tienen nuestros ejércitos; defendernos del problema exterior. Por eso los quieren disolver... (pp10-11)
(...) LA CIUDAD DE DIOS Y LA LEYENDA NEGRA
Para  tratar el tema de la Leyenda Negra debemos pedir ayuda a San Agustín. ¿Por qué? Porque San Agustín fue uno de los refutadores de la leyenda negra de su tiempo. Y debió escribir muchísimo porque debía responder a un cuestionamiento total, como ahora .
Soportaba, una guerra que iba desde la teología hasta las flechas; (ahora va desde la teología hasta las balas, con el terrorismo), y entonces había que dar respuesta a todos esos ataques que iban desde la raíz hasta la copa del árbol. Reformulaba en esa defensa la visión de la Cristiandad.
¿Cuál es el ataque que tuvo San Agustín? Los paganos acusaban al cristianismo de ser el culpable de la destrucción de Roma por los bárbaros. Esa era la leyenda negra. Y él escribe en respuesta "La Ciudad de Dios", que fue la Suma Teológica de su tiempo. Y rigió toda la reconstrucción cristiana de Europa en la Edad Media. (pp12-13)






EL HOMICIDIO SISTEMÁTICO
 Pero el  signo más claro de la infestación diabólica es el homicidio sistemático para satisfacer la sed inextinguible de los ídolos. Los aztecas creían ser la nación encargada de asegurar a vida en el universo por el ofrecimiento incesante de víctimas. Y también los adalides de la civilización moderna han tomado bajo su  responsabilidad proporcionar a sus divinidades un número aceptable de sacrificios. El panteón del hombre moderno está constituido por un sinnúmero de ideologías: Liberalismo, Socialismo, Marxismo, Cientismo, Mundialismo, que permitiría un acuerdo incruento de los usureros de Occidente con los carniceros de Oriente, etc.(...) p.42
(...) En nuestro siglo centenares de millones de hombres han sido víctimas de la guerra, la revolución, hambrunas y toda suerte de calamidades científicamente planeas y ejecutadas por quienes intentan recuperar el Paraíso perdido.(...)p.43
(...) EL DOMINIO DEVORADOR DEL TIEMPO INMANENTE.
Esta civilización materialista se derrumba. ¿Qué quiere decir materialista? Que no hay nada más allá de la materia. Y entonces todo termina con la muerte. Esta civilización, dominada por el tiempo inmanente, está siendo devorada por el mismo y tiene signos de muerte: el aborto, la eutanasia, el divorcio, la desunión, la desintegración, la guerra, la droga....p.43









LOS CRISTEROS EN MÉJICO






La masonería, la represión anticatólica y la rebelión armada de los CRISTEROS en México (I)
Una revuelta popular que no contó con líderes, ni fue auspiciada por políticos, banqueros o eclesiásticos. Una acción que no recabó ayudas de otros países ni tuvo el apoyo de lobbys o grupos de presión.
Alex Rosal
Algo muy grave pasó en el México de 1926 para que 20.000 campesinos dejaran sus familias y se echarán al monte sin dinero, armas y organización militar para hacer la guerra a un ejército de 80.000 hombres, con buenas pagas, profesional y armado hasta los dientes. Un verdadero suicidio. Una revuelta popular que no contó con líderes, ni fue auspiciada por políticos, banqueros o eclesiásticos. Una acción que no recabó ayudas de otros países ni tuvo el apoyo de lobbys o grupos de presión. Un levantamiento que no fue preparado ni pensado con cálculos humanos. Un movimiento espontáneo surgido del pueblo que dijo “¡Basta ya!” a los atropellos continuados del poder político. Una epopeya heroica y desesperada por defender las propias convicciones y creencias católicas, ante unos políticos empeñados en arrasarlas con enseñamiento y mala fe.
Nada de ello se puede entender sin la acción de la masonería, que en México ha sido más transparente e influyente que en ningún otro país, ostentando un amplísimo poder durante más de un siglo. Ya lo decía el Presidente mexicano Portes Gil en 1929: “En México, el Estado y la masonería son una misma cosa”. En aquella época era raro, raro o muy raro que ministros, gobernadores, senadores, diputados u otros cargos de responsabilidad pública no fueran masones. El propio Portes Gil fue Gran Maestre, lo mismo que el Presidente Ortiz Rubio. Y masonería y catolicismo, ya se sabe, son antagónicas. “La lucha es eterna. La lucha se inició hace veinte siglos”, proclamaba en público Portes Gil. Por eso no es de extrañar que desde la independencia de México en 1824 y hasta mediados del siglo veinte, prácticamente todos sus presidentes tuvieran en común una afinidad o pertenencia a la masonería, unido a una feroz legislación anticatólica.
Comienza la persecución religiosa
Al hacerse con el poder el indio zapoteca Benito Juárez en 1855 –que aprendió a leer y escribir gracias a un lego carmelita, e incluso se postuló como novicio-, se da el pistoletazo de salida a la persecución oficial de la Iglesia desde el Estado mexicano. La Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma de 1859 son toda una declaración de intenciones: se suprimen las órdenes religiosas, se confiscan los bienes de la Iglesia y se secularizan cementerios, hospitales y centros de caridad. Además, se intenta crear una Iglesia cismática, llamada “Iglesia mexicana”, separada de Roma y de sus obispos, y controlada directamente por el poder político. A Juárez le sustituye en el poder Lerdo de Tejada (1872-76), que habiendo sido seminarista en su juventud sigue la estela de su predecesor en eso de ensañarse con la Iglesia: expulsa del país a las Hijas de la Caridad que atendían diariamente a más de 15.000 pobres y mendigos, y mantiene con firmeza todas las leyes anticatólicas. Resultado: miles de campesinos se alzan en armas contra el Gobierno por un periodo de tres años. Se les llamó Religioneros, y son los precursores de los Cristeros. El también ex seminarista Porfirio Díaz se hizo con el poder tras una violenta revolución armada y permaneció en él por un periodo de treinta años (1877-1910). Aunque fue más tolerante con la Iglesia no reformó ninguna ley anticatólica e impulsó una educación de corte antirreligiosa. El general Venustiano Carranza inicia una nueva revolución que le llevará a la Presidencia de la República (1916-20). Su gobierno destacará por impulsar una nueva persecución contra la Iglesia. Su ejército, de camino al poder, se hace notar por sus tropelías: quema de iglesias, múltiples robos y violaciones, secuestro de sacerdotes y monjas… Según el sacerdote e historiador navarro José María Iraburu “todavía hoy en México carrancear significa robar, y un atropellador es un carrancista”. Pero lo más curioso del “pontificado” político de Carranza fue la actitud de sus gobernadores con respecto a la religión: imponían en sus Estados unas leyes más propias de Groucho Marx que de un político con un par de dedos de frente. A saber: ningún sacerdote podía administrar legalmente el sacramento de la penitencia, salvo a los moribundos, para lo cual se solicitaba la presencia de un empleado del Gobierno con el fin de que escuchara, junto al sacerdote, la confesión del enfermo, que debía decir sus pecados en voz alta. Más: se prohibía la celebración de la Eucaristía durante la semana y se permitía la del domingo siempre y cuando se dieran una serie de requisitos, siempre subjetivos y a merced del Gobernador de turno. Sin embargo, en los funerales era ilegal oficiar la Misa, así como conservar el agua de las pilas bautismales.
Con Carranza en el poder el Estado mexicano se asienta en su orientación anticristiana al promulgar la Constitución de 1917 que imponía lo siguiente: educación laica obligatoria; reafirmación en la confiscación de todos los bienes de la Iglesia; prohibición de colegios religiosos, obispados, seminarios o conventos, así como la existencia de órdenes religiosas. Estaba prohibido proclamar el Evangelio u oficiar cualquier acto religioso fuera de los templos o de las casas particulares.
El gobierno del General Obregón (1920-24) es continuador de la política de Carranza en su inquina antirreligiosa manteniendo el espíritu y la letra de la Constitución de 1917. Un miembro de su Gabinete tuvo la ocurrencia de poner una bomba al pie del altar de la Virgen de Guadalupe, sin lograr el resultado de que saltara la imagen en mil pedazos –el cuadro quedó milagrosamente intacto-, además de expulsar del país al Delegado apostólico del Papa en México.
“El enemigo número uno de los católicos”
Pero quién da una vuelta más a la tuerca de la persecución religiosa y se abandera como “el enemigo número uno” de los católicos será el general Plutarco Elías Calles (1924-29), más conocido como “Calles”. Reforma el Código Penal en la llamada “Ley Calles 1926” para expulsar a todos los sacerdotes católicos extranjeros y sancionar con multas o penas de cárcel a los que enseñen religión, vistan de sotana o traje talar, y proclamen públicamente el Evangelio. A ello se suma la reinstauración de la Iglesia cismática de México, que controlará directamente Calles. Al igual que con Carranza, los gobernadores de Estado de Calles estarán prestos a seguir la política antirreligiosa del Presidente instaurando en sus territorios leyes curiosas, como la del gobernador de Tabasco, que exigirá al clero casarse para continuar con su labor pastoral, o la del gobernador de Chiapas, que amenaza con encerrar en cárceles y manicomios a todo sacerdote que no tenga autorización legal para ejercer su función. Fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de los obispos mexicanos. De forma unánime, el episcopado publica una Carta Pastoral que era todo un aviso para navegantes: “Trabajaremos para que el Decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución sean reformados. Y no cejaremos hasta verlo conseguido”. La contestación del Presidente Calles tampoco se queda corta: “Nos hemos limitado a hacer cumplir las leyes que existen, una desde el tiempo de la Reforma, hace más de medio siglo, y otra desde 1917… Naturalmente que mi Gobierno no piensa siquiera suavizar las reformas y adicciones al código penal”. El episcopado replica a las palabras de Calles, y con la autorización del Vaticano, “ordena la suspensión del culto público en toda la República”. Los templos se cierran, se suspenden las Eucaristías y los sagrarios se quedan vacíos… El pueblo se queda sin sacramentos. Calles, encolerizado, ordena la expulsión de doce obispos del país, entre ellos el Arzobispo de México. La tragedia se intuye. El levantamiento popular está cerca…
La masonería, la represión anticatólica y la rebelión armada de los cristeros en México (y II)
Para sorpresa de todos, la comisión eclesial encargada de negociar, contraviniendo las instrucciones dadas por el Vaticano, prescinde de la opinión y consejo del episcopado mexicano, así como de los líderes cristeros. ¿Qué logró la Iglesia a cambio? Poco, muy poco.
Álex Rosal
El mayor error que pudo cometer el Gobierno de Calles fue creer que la Iglesia en México estaba compuesta por beatas, ancianos y niños. Los asesores del Presidente mexicano le convencieron de la debilidad del cuerpo eclesial y de la falta de reacción del pueblo si forzaba a suspender el culto, logrando que los católicos se quedaran sin Eucaristía y sacramentos, y con los templos e iglesias cerrados a cal y canto. ¡Qué gran metedura de pata! El mexicano de a pie se revolvió contra la enésima cacicada del poder y adoptó rápidamente el grito de “¡Viva Cristo Rey!” como santo y seña de un malestar que tocaba a lo más íntimo de su ser. De forma espontánea, los tenderos colocan a la entrada de sus establecimientos carteles con el rótulo de ¡Viva Cristo Rey!, en claro desafío hacia el poder, y muchas familias hacen lo propio en sus balcones… El ambiente se caldea y los asesinatos selectivos llaman a la puerta. A un anciano de la ciudad de Puebla le vuelan la cabeza por el grave delito de poner a la entrada de su tienda el citado lema “subversivo”. En Chachihuites, al párroco y a otros tres seglares les dan el paseo reglamentario. Muchos campesinos intuyen lo que se avecina y comienzan a recolectar hachas, machetes y viejas escopetas para alzarse en armas contra un ejército de 80.000 hombres, perfectamente jerarquizado y con abundante munición. Una locura. Entre agosto y diciembre de 1926 se producirán 64 alzamientos armados, sin conexión alguna entre ellos; todo espontáneo. Poco a poco se crea un movimiento cristero algo más organizado que llegará a contar con 30.000 hombres. Sin dinero ni armas, los campesinos cristeros, con una estrategia de guerra de guerrillas, van arrinconando al ejército de Calles y se hacen fuertes en buena parte del país.
La Iglesia ante el alzamiento armado
Pero, ¿y qué posición adopta la Iglesia ante alzamiento armado de estos católicos campesinos? El episcopado mexicano declara de forma unánime que “el movimiento cristero es lícito, laudable, meritorio y de legítima defensa armada”. Los obispos dejan claro que no tienen nada que ver con el alzamiento armado, pero, a su vez, manifiestan que “hay circunstancias en la vida de los pueblos en que es lícito a los ciudadanos defender por las armas los derechos legítimos que en vano han procurado poner a salvo por medios pacíficos”. El movimiento cristero se consolida y a mediados de 1928 alcanza la cifra de 25.000 hombres medianamente armados. “No podían ser vencidos –escribirá el historiador Meyer-, lo cual constituía una gran victoria; pero el Gobierno, sostenido por la fuerza norteamericana, no parecía a punto de caer”. El mismo parecer tiene el sacerdote e historiador navarro José María Iraburu: “A mediados de 1929 se veía claramente que, al menos a corto plazo, ni unos ni otros podían vencer. Sin embargo, en este empate había una gran diferencia: en tanto que los cristeros estaban dispuestos a seguir luchando el tiempo que fuera necesario hasta obtener la derogación de las leyes que perseguían a la Iglesia, el Gobierno, viéndose en bancarrota tanto en economía como en prestigio ante las naciones, tenía extremada urgencia de terminar el conflicto cuanto antes. Eran, pues, éstas unas favorables condiciones para negociar el reconocimiento de los derechos de la Iglesia…”.
Ante esta situación se abre un debate en el episcopado mexicano sobre la licitud o no de seguir amparando moralmente al movimiento cristero. Los obispos ya habían considerado que la rebelión armada de los campesinos era lícita al “haber respondido a una causa grave y haberse agotado todos los medios pacíficos”. Sin embargo, una parte sustancial de los prelados consideran que la doctrina tradicional de la Iglesia señala también que la rebelión armada, transcurridos ya tres años de guerra, no podía considerarse aceptable “si la violencia empleada produce males mayores que los que se pretenden remediar, y que el alzamiento armado no tuviera probabilidades de éxito”.
Los “arreglos” entre la Iglesia y el Gobierno
Así las cosas, la Santa Sede decide intervenir señalando que “los obispos deben abstenerse de apoyar la acción armada de los cristeros y permanecer fuera de todo partido político”. A continuación, nombra a una comisión para que negocie con el Gobierno el fin de la guerra. Encabezada por monseñor Ruiz y Flores, estaba compuesta por el obispo Díaz y Barreto, probablemente el único obispo mexicano que había mostrado un decidido empeño en pactar con el Gobierno. Como asesores se encontraban el sacerdote estadounidense Parsons y el padre jesuita Walsh.
Para sorpresa de todos, la comisión eclesial encargada de negociar, contraviniendo las instrucciones dadas por el Vaticano, prescinde de la opinión y consejo del episcopado mexicano, así como de los líderes cristeros. Resultado: los representantes de la Iglesia llegan a un acuerdo con el Gobierno para poner fin a la guerra cristera, sin lograr que los políticos derogaran las leyes vigentes que habían provocado el alzamiento armado, y sin obtener garantías escritas para salvaguardar la vida de los cristeros. ¿Qué logró la Iglesia a cambio? Poco, muy poco. Tan sólo “arrancó” de los gobernantes unas vagas palabras de conciliación y buena amistad, y que se aplicarán las leyes vigentes “sin tendencia sectaria y sin perjuicio alguno”. Muchos se preguntaron, ¿para eso han muerto 30.000 cristeros?
Nueva represión gubernamental
El jefe supremo de los cristeros, el general Jesús Degollado Guízar, como fiel hijo de la Iglesia, obedeció las instrucciones de los prelados y mandó desarbolar el movimiento armado, licenciando a sus tropas con un último discurso: “La Guardia Nacional (cristeros) desaparece, no vencida por nuestros enemigos, sino, en realidad, abandonada por aquellos que debían recibir, los primeros, el fruto valioso de sus sacrificios y abnegación. ¡Ave, Cristo! Los que por Ti vamos a la humillación, al destierro, tal vez a la muerte gloriosa, víctimas de nuestros enemigos, con el más fervoroso de nuestros amores, te saludamos y, una vez más, te aclamamos: Rey de nuestra Patria. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe! Dios, Patria y Libertad”. Eran palabras premonitorias. A los pocos días se iniciaba la represión contra los cristeros. En unos meses 1.500 serían asesinados fríamente, de los cuáles 500 ostentaban el rango de teniente al de general. Murieron más líderes cristeros tras la firma de los famosos “arreglos” que en los combates.
“Nos engañaron”, declarará con amargura el obispo Díaz años más tarde. Y monseñor Ruiz y Flores, firmante del acuerdo, “lloró de verdad cuando se vio burlado, cuando miró el fracaso de aquellos Arreglos”, cuenta el padre Ochoa. “Yo mismo he visto llorar al Papa Pío XI –escribirá el cardenal Boggiani- cuando trata el asunto de los arreglos en México”.
El movimiento cristero llega a su fin. Se cerraba así una de las páginas más gloriosas e idealistas del siglo pasado. Miles de hombres, unidos a sus familias, con mucho que perder y poco que ganar, se habían alzado en armas contra un régimen totalitario para defender su fe cristiana, conscientes de que hacían la voluntad de Dios. Habían desafiado la muerte, la persecución y la pobreza por un ideal. ¿Valió la pena? El México de hoy, sobre todo a nivel eclesial y político, no se puede entender sin el alzamiento de los cristeros.
Álex Rosal
(Extraído de Wikipedia- Resaltado en rojo es mío..)


CRISTEROS
“….El Santo Padre contaba una conversación que había mantenido con uno de los generales de la Gran Guerra; éste le había manifestado la pena que  siempre había sentido cuando necesitaba trasmitir a los jóvenes soldados la orden de mantenerse a cualquier precio bajo la ametralladora que los mataría. 
¡Cuántas veces el Pontífice debió proceder de una manera análoga! Lo había hecho y continuaba haciéndolo para Méjico. Esa mañana misma le habían llegado noticias desoladoras,  hacía apenas unas pocas horas. Sacerdotes,  personas jóvenes, habían muerto por la fe; numerosos obispos han sido arrastrados a la prisión y maltratados.
A pesar de todo, los católicos mejicanos escribían al Papa que ellos le continuaban  sometidos más que nunca. Es reconfortante ver resistir de manera tan soberbia a aquellos a los que se le ha dicho que el deber era resistir, pero ¡qué duro tener que dar órdenes semejantes!
…En otro orden de ideas, continuó el Papa,  algo semejante pasaba en el querido y noble país de Francia. El Papa había tenido que pronunciar ciertas graves palabras que exigían grandes sacrificios (Él lo sabía bien), sacrificios entre los más grandes, sacrificios de inteligencia y de voluntad. Estaba profundamente reconfortado por las promesas de generosa obediencia que le habían llegado de una ferviente juventud; este sacrificio era muy bello, y su belleza recompensaba bien largamente al Pontífice de la pena que había sufrido imponiéndola…”
“…Esto demuestra cuán profunda era la alegría del Santo Padre, pero también cómo sentía la necesidad de presentar a todos el espléndido ejemplo que dan los mártires…” (extraído de “Los tiempos de la cólera” de R  Valery-Radot), p.222.

….Ahora bien, estos idilios se llevaban a cabo al mismo tiempo que en Méjico, el judío Callès, que había sucedido a Obregón en la presidencia, ordenaba la aplicación de la Carta sectaria de Querétaro que libraba iglesias, escuelas, instituciones al buen placer del Estado y decretaba la laicización integral de la Enseñanza enteramente. Promulgada en 1917 y enseguida condenada por la  unanimidad  de los Obispos, ningún gobierno había osado darle fuerza de ley y Obregón mismo se había echado atrás delante de doce millones de católicos decididos a resistir hasta el derrame de sangre.
  La Constitución debía entrar en vigor el 31 de julio de 1926. La víspera, en la provincia de Jalisco, un jefe joven, Anacleto González Flores, reunió a su alrededor lo que se llamará desde entonces los cristeros en una liga, la Unión Popular; los que juraron “por Jesús Crucificado, por Nuestra Señora de la Guadalupe, Reina de Méjico y por la salvación de sus almasde defender, arma en mano, su libertad religiosa. Rápidamente esta liga se extenderá por todo Méjico. Una nueva Vendée se eleva en el país de los Indios.(Resaltado es mío)
  Al mismo tiempo decidieron de responder al edicto de Callès por el boicotage absoluto. “Desde el 31 de julio, enuncia el artículo Iº de su programa, los católicos se abstendrán de paseos, diversiones, cines, teatros, bailes y de toda especie de diversiones públicas y privadas. Maldito sea el católico que, cuando Dios está ausente de nuestra patria, ose todavía divertirse!”
   Lo mismo será para las vestimentas que no se debe comprar únicamente  en casos de extrema necesidad, golosinas, frutos, medios de transporte, billetes de lotería, frecuentación en escuelas laicas, diarios opuestos a su programa. Los católicos vivirán entre ellos, enseñarán el catecismo en el hogar, rezarán en familia por la libertad de la Iglesia, organizarán centros de instrucción religiosa, propagarán sus doctrinas en los talleres, las fábricas, los establecimientos comerciales.
  En cuanto a los Obispos, ordenaron la suspensión del culto; las iglesias se cerraron; los perseguidores se apoderarán únicamente de templos vacíos. El Santo Sacrificio desde entonces a escondidas en las casas amigas; un taller de costura, un escritorio, un comedor, se transformará de pronto en capilla donde los sacerdotes, disfrazados vendrán a decir la misa, comulgar los fieles y desde donde partirán, llevando con ellos las hostias consagradas para continuar su ministerio de pueblo en pueblo
    Ante tal resistencia, Callès prohibió toda reunión religiosa bajo pena de muerte y  repartidas sus bandas en toda la provincia. El 15 de agosto, Don Luis Batis, cura del pueblo de Chalchuite, acusado de complotar contra el gobierno, fue fusilado con tres jóvenes presidentes de sus obras parroquiales. El  21, en el pueblo de Monax, el viejo Manuel Campos es arrastrado al cementerio donde luego de haber sido zurrado, cae, traspasado de balas, los brazos en cruz, al grito de ¡VIVA CRISTO REY!  El grito de unión, de adhesión de los Cristeros. Cuando no son fusilados en masa, los católicos son colgados en los postes telegráficos o en las ramas de los árboles.. Impasible los Estados Unidos continúan suministrando armas y municiones a este gobierno de bandidos….
(Extraído y traducido de “Los tiempos de la cólera” de Robert- Valery-Radot, pp.152-53)

(Entre las disposiciones persecutorias, con el fin borrar hasta el nombre de Dios en la tierra, la prohibición de saludarse con nuestro acostumbrado ADIOS, reemplazado por el uso de CHAO; la persona que fuera oída o delatada debía pagar una buena multa. Prepárense los que no quieren saber porque eso nos va a llegar...! ¿Y por supuesto ni mencionar : "si Dios quiere", nos vemos, o voy a. )

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El padre PRO S:J: al ser conducido al lugar del fusilamiento




El Padre PRO S:J: orando antes de ser fusilado


El P.PRO S:J: en el momento de esperar la descarga de fusilería. Abrió los brazos en cruz,sostenía en una mano un rosario y en la otra una cruz;


El P: PRO ya muerto se desploma


El P.PRO recibiendo el tiro de gracia después de ser fusilado.



El rostro del P. PRO fusilado en Méjico el 23 de noviembre de 1927
a pie nuestro continente -                          MADRE DE LOS PUEBLOS DE AMÉRICA LATINA



COMENTARIO  el show-business-pope viajó a Méjico, en donde no perderá la oportunidad de seguir pidiendo perdones, meas culpas, ¡claro! en nombre de la iglesia. ¿Cuándo lo hizo defendiendo a nuestra Iglesia por lo que hicieron en su contra el Alá de los musulmanes; o por lo que hicieron con Jesús los antepasados judíos; o por Lutero de  los protestantes? No, sólo se dedica a la persecución de la única Iglesia Verdadera, de la cual  se dice ser el vicario!!!¡Inaudito! ¡Qué cizaña sembrará esta vez entre los pobres descendientes de los aborígenes? La Iglesia de Jesucristo no tiene NADA de qué arrepentirse hasta el Concilio Vaticano II, a partir de allí, con su nueva religión tienen ellos que pedir muchos perdones...agarrar sus pétates, construir sus propios templos y dejarnos libres de su presencia maléfica.
Y SIGUEN LOS ENGAÑOS Y SIGUEN LAS MENTIRAS.
NO ES EL SUMO PONTÍFICE DE LA IGLESIA DE JESUCRISTO (LO SERÁ DE LA SATÁNICA FUNDADA POR ELLOS).
Y MENOS EL PAPA DE LOS POBRES. NO HACE MÁS QUE DESPILFARRAR CON SUS VIAJES SUMAS INMENSAS DE DINERO; COMO EN ESTE A MÉJICO, QUE ESTÁ COTIZADO COMO EL MÁS COSTOSO DE TODOS LOS DESPLAZAMIENTOS DE CUALQUIER PERSONAJE DE LAS ALTAS ESFERAS; UN GRAN DESPLIEGUE DE GUARDIAS DE SEGURIDAD ¡POR QUÉ SERÁ QUE TIENE TANTO MIEDO? ¡Y los millones de dólares que se gastaron el 8 de diciembre, con sus luces laser y animales proyectados en el Vaticano. 
POR SER ARGENTINO (SI LO FUERA) LE CONSTA MÁS QUE A CUALQUIERA, QUE LA LEYENDA NEGRA ES UN INVENTO IMPUESTO POR LOS QUE QUIEREN GOBERNAR EL ORBE,

"Arcángel San Miguel defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del demonio. ¡Reprímale Dios! Pedimos suplicantes. Y tú príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas".