CARTA A LOS
ASESINOS DE LA SANTA MISA Y LA LITURGIA
No se equivoquen, caballeros.
Las terribles heridas que vosotros habéis abierto en el cuerpo de la Iglesia
claman venganza delante de Dios, justo Vengador.
Tomado de “Vigilia Romana” Año III, No. 11, noviembre de 1971.
Monseñor Domenico Celada
Desde
hace mucho tiempo quería escribirles, ilustres asesinos de nuestra santa Liturgia. No
lo hago porque esperé que mis palabras puedan tener algún efecto sobre
vosotros, porque hace demasiado tiempo que habéis caído en las garras de
Satanás y os habéis convertido en sus obedientes servidores, sino lo hago por
todos aquellos que sufren a causa de los innumerables crímenes cometidos, para
que puedan encontrar su voz.
No se equivoquen, caballeros. Las
terribles heridas que vosotros habéis abierto en el cuerpo de la Iglesia claman
venganza delante de Dios, justo Vengador. Su plan de subversión de la
Iglesia, a través de la liturgia, es muy antiguo. Intentaron realizarlo
muchos predecesores vuestros, mucho más inteligentes que vosotros, a
quienes el Padre de la Oscuridad ya ha acogido en su reino. Recuerdo todavía
cuando hace unos quince años, palidecíais de envidia ante ese gran
Pontífice, siervo de Dios, Eugenio Pacelli, deseando su muerte porque había
comprendido vuestros proyectos a los que se había opuesto con la autoridad de
la Tiara.
Sentados en aquel famoso congreso de
“liturgia pastoral”, en el que las clarísimas palabras de Pío XII, habían caído
como una espada, vosotros lo abandonasteis echando espumarajos de rabia y
veneno.
Ahora lo habéis conseguido. Al menos en
esto. Habéis creado vuestra “obra maestra”: la nueva
liturgia. Que esto no es la obra de Dios queda ante todo demostrado (sin
tener en cuenta las implicaciones dogmáticas) por un hecho muy simple: tiene
una fealdad espantosa. Es el culto de la ambigüedad y del equívoco y
no es raro que también sea el culto de la indecencia.
Esto sería suficiente para entender que
vuestra “obra maestra” no viene de Dios, fuente de toda belleza, sino que
viene del antiguo destructor de las obras de Dios.
Sí, habéis robado a los fieles católicos las
emociones más puras, que surgen de las cosas sublimes en las que se ha basado
la liturgia desde hace milenios: la belleza de las palabras, los gestos y la
música. ¿Qué se nos ha dado a cambio? Un muestrario de
fealdades, de “traducciones” grotescas (como se sabe, vuestro padre, que tomó
parte en ellas, no tiene sentido del humor), emociones gástricas suscitadas por
el maullido de guitarras eléctricas, gestos y actitudes, para decir lo menos,
equívocos.
Sin embargo, por si esto no fuera
suficiente, hay otra señal de que vuestra “obra maestra” no es de Dios y
es las herramientas de que os habéis servido para que ocurriese esto : el
fraude y la mentira. Habéis logrado hacer creer que un concilio
había decretado la desaparición de la lengua latina, el abandono del
patrimonio de la música sacra, la retirada del tabernáculo, la vuelta del
altar, la prohibición de doblar las rodillas ante el Señor presente en la
Eucaristía y todas las otras etapas progresistas, que forman parte (como dicen
los juristas) de un “único designio criminal”
Vosotros sabíais muy bien que la “lex
orandi” es la “lex credendi”, y por lo tanto el cambio de una, habría cambiado
la otra. Vosotros sabíais que apuntando sus lanzas envenenadas contra la
lengua viva de la Iglesia, en la práctica, se ha matado la unidad de la fe.
Sabíais que, decretando la muerte del gregoriano y de la polifonía sacra, se
podrían introducir a vuestro gusto todas las indecencias pseudo-musicales que
profanan la adoración divina y proyectan su sombra sobre las dudosas
celebraciones litúrgicas. .
Sabíais que, destruyendo tabernáculos,
sustituyendo los altares por las “mesas del banquete eucarístico”, impidiendo a
los fieles doblar las rodillas ante el Hijo de Dios, inevitablemente se habría
extinguido la fe en la divina Presencia Real. Habéis trabajado con los ojos
bien abiertos. Os habéis encarnizado contra un Monumento, en el que
pusieron su mano el cielo y la tierra, porque sabíais que con él destruiríais
la Iglesia. Os habéis juntado para quitarnos la Santa Misa, lo cual
es desgarrar el corazón de la liturgia católica. (Esa Santa Misa en vista
de la cual fuimos ordenados sacerdotes, y que nadie nos puede prohibir,
porque nadie puede dar un paso contra la ley natural).
Ya sé que podéis reíros de lo que voy a
decir. Reíros pues. Os habéis confabulado para arrancar de las
letanías de los Santos la invocación “a flagello terremotus, libera nos
Domine”, y nunca antes como ahora la tierra ha temblado en todas las latitudes.
Habéis
quitado la invocación “ab spiritu
fornicationis libera nos Domine” y ahora más que nunca estamos cubiertos por el
lodo de la inmoralidad y la pornografía en sus formas más repugnantes y
degradantes. Habéis sacado la invocación “Ut inimicos Sanctae Ecclesia
humiliare digneris” y nunca como ahora los enemigos de la Santa Iglesia
prosperan en todas las instituciones eclesiásticas a todos los niveles.
Reíros, reíros. Vuestra carcajada no
tiene alegría. Es cierto que ninguno de vosotros conoce como nosotros
conocemos las lágrimas de alegría y de tristeza. Ni siquiera sois capaces
de llorar. Vuestros ojos bovinos como bolas de vidrio o de
metal miran las cosas sin verlas. Sois parecidos a las vacas que
miran el tren. Antes que a vosotros prefiero al ladrón que arrebata
la cadena de oro de un niño, prefiero al salteador, prefiero al que atraca con
armas en la mano, prefiero incluso el brutal violador de las
tumbas. Son gente mucho menos sucia que vosotros, que habéis robado
al pueblo de Dios todos sus tesoros.
Antes que vuestro padre os acoja en su
reino, donde “hay llanto y rechinar de dientes” quiero que conozcáis nuestra
certeza inquebrantable de que esos tesoros nos serán devueltos. Será una
“restitutio ad integrum”. Os habéis olvidado de que Satanás es el eterno
derrotado.
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PERÓN EN SU PRIMERA PRESIDENCIA
Las relaciones entre Perón y la Iglesia habían sido muy estrechas en los primeros años del primer gobierno. Perón afirmaba que su doctrina se inspiraba en la Doctrina Social de la Iglesia y había apoyado las demandas de la jerarquía católica sobre la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas. Asimismo, el gobierno duplicó los aportes estatales para el sostenimiento del culto. A medida que el régimen peronista se afianzaba, las relaciones con la Iglesia fueron complicándose. Uno de los motivos del progresivo distanciamiento fue el énfasis creciente del peronismo en la afirmación de una doctrina que en cierto modo competía con la católica.
PERÓN EN SU PRIMERA PRESIDENCIA
Las relaciones entre Perón y la Iglesia habían sido muy estrechas en los primeros años del primer gobierno. Perón afirmaba que su doctrina se inspiraba en la Doctrina Social de la Iglesia y había apoyado las demandas de la jerarquía católica sobre la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas. Asimismo, el gobierno duplicó los aportes estatales para el sostenimiento del culto. A medida que el régimen peronista se afianzaba, las relaciones con la Iglesia fueron complicándose. Uno de los motivos del progresivo distanciamiento fue el énfasis creciente del peronismo en la afirmación de una doctrina que en cierto modo competía con la católica.
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Catedral de Bs.As. y la Curia que comunicaba con la
misma. Las 5 o 6 ventanas correspondían al Arzobispado, en donde se encontraba el Archivo Histórico y se quemaron 80.000 documentos correspondientes desde el descubrimiento de América..
El 19 de junio el Clarín hace comentarios, Otros hechos producidos "actos de violencia en las iglesias" No cita los incendio de las mismas ni la pérdida de los 80..000 documentos
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº SE EXTRAÑAN DEL CAMBIO DE PERÓN ENTRE SU PRIMERA Y SEGUNDA PRESIDENCIA; ES FÁCIL ENTENDERLA "SU MISIÓN" ERA DAR VUELTA AL PUEBLO, CONVERTIRLO EN MASA, ASÍ CON DEMAGOGÍA E HIPOCRESÍA LO FUE MOLDEANDO, HASTA CONVERTIRLO EN EL "DESCAMISADO", "FUTBOLERO", "PIZZERO". SE LO PUEDE COMPARAR CON LOS "CONCILIARES" ÉSTOS EN LA IGLESIA. TAREA EN COMÚN BASADA EN EL LEMA : "MIENTE, MIENTE, QUE ALGO QUEDA. En una secuencia de medidas que resultaban difíciles de comprender para los contemporáneos -y también para los historiadores que estudian el período-, Perón exacerbó las tensiones con la Iglesia. Esas medidas incluyeron la supresión de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, la expulsión de sacerdotes, el establecimiento del divorcio vincular y la legalización de la prostitución. La respuesta de las organizaciones católicas comprendió una gran campaña de agitación con multitudinarias concentraciones, actos relámpago y reparto de volantes que denunciaban la política de Perón. |
“Los recuerdos de infancia son como velas encendidas en una hectárea de oscuridad, e iluminan escenas inmóviles, separándolas de la negrura circundante". Carson McCullers
A partir de un recuerdo de la infancia, conté hace un tiempo el enfrentamiento de Perón con la Iglesia Católica, hasta llegar a la multitudinaria procesión de Corpus Christi del 11 de junio de 1956, a la que habían asistido mis padres y tíos.
Acá va otro recuerdo de esa época: en mi escuela de curas nos hicieron formar filas en el patio y alguien leyó un texto del cual entendí poco. Creo que a mis compañeros les pasó lo mismo. Me quedó grabada una palabra que no conocía, desagravio. Cuando lo conté en mi casa, me hablaron de la bandera y así quedó en mi memoria.
El Clarín anuncia los actos de desagravio en las escuelas
Años más tarde sabría que se había acusado a “los católicos” de quemar una bandera al terminar la procesión de Corpus y que había habido infinidad de actos oficiales de desagravio. Aún así dudaba de ese recuerdo. Me preguntaba si no sería producto de mi imaginación. Hasta que un día encontré en el diario Clarín la prueba de que los desagravios escolares habían existido “en todas las casas de estudio del país” y lógicamente también en la mía.
Me interesó entonces averiguar cómo había sido ese episodio, que hoy muchos no conocen y otros prefieren olvidar. Acá lo cuento.
LA QUEMA DE LA BANDERA:
La columna de manifestantes avanza por la Avenida Mayo
Durante la enorme marcha que después de la procesión avanzó hacia el Congreso, hubo algunos incidentes. No fueron muy graves: se rompieron vidrios del confiscado diario La Prensa, se profirieron gritos contra la CGT y el periódico oficial Democracia, se mancharon las estatuas de varios próceres y los frentes de un par de embajadas, y se dañó un automóvil de la Embajada de Perú[1][2][3]. Según algunos, los desmanes fueron cometidos por infiltrados en la marcha o, durante la noche, por agentes enviados por el Jefe de Policía, Comisario Gamboa[1][3]. Verbistsky, por el contrario, los atribuye a los manifestantes[2].
Mientras el grueso de la manifestación, entre ellos mis padres y tíos, se retiraban pacíficamente y sin enterarse de ningún disturbio, grupos de jóvenes manifestantes protagonizaban otros incidentes. Al llegar al Congreso apagaron una llama votiva y arrancaron la placa que decía que esa llama había sido “…encendida por la Sra. Eva Perón” así como otras dos placas conmemorativas, pintaron leyendas contra Perón e izaron en el mástil del Congreso una bandera argentina junto con una papal. Así lo narra Ruiz Moreno[3] en base a testimonios de protagonistas.
Tapas de diarios oficialistas del 12/06/55 ( de ref. c)
Pero al día siguiente los diarios oficialistas informaban, con títulos tipo catástrofe, que los católicos habían quemado una bandera argentina. Con palabras altisonantes: Traición, clericales oligarcas, infamia, Judas, bandas de clericales, salvajadas, clericales exaltados, antipatria, turbas, Mazorca negra…, daban cuenta del presunto hecho y responsabilizaban a “Los Obispos Tato y Novoa” y a “…prosélitos del Barrio Norte”. Clarín, más prudente, solo decía en tapa que “…grupos de exaltados produjeron desmanes” y remitía a una página interior.
Borlenghi y Gamboa muestran la bandera quemada. Perón (a la izquierda)
En la primera plana de esos diarios se veía también una foto del Ministro del Interior, Borlenghi, y el Jefe de Policía, Gamboa, sosteniendo una bandera quemada, mientras desde un costado Perón los observa. Todos ellos tienen una expresión grave y preocupada.
Por supuesto, la Iglesia Católica negó que semejante hecho hubiera sido perpetrado por alguno de sus integrantes y mucho menos participado miembros de la jerarquía. Pero el gobierno reiteró las acusaciones y programó una impresionante cantidad de actividades de desagravio a la bandera, a Eva Perón y a los próceres agredidos: discurso del Presidente la noche del día 12, sesiones especiales en ambas Cámaras Legislativas, acto frente al Congreso, paro y actos de la CGT en Plaza de Mayo y en el interior, actos en las guarniciones militares y en las escuelas. De uno de estos últimos fui obligado participante, aunque sin entender de qué se trataba.
El ataque a la Catedral:
Enseguida comenzaron a circular rumores de que la Catedral sería atacada. Efectivamente, el mismo domingo 12 hubo una agresión por partidarios del gobierno, siendo defendida por católicos que se habían reunido allí.
Una versión de este hecho, bastante confusa, atribuye los incidentes a la Acción Católica. Sus integrantes habrían injuriado y amenazado a transeúntes, golpeado a una mujer que vivó a Perón, enfrentado a pedradas a grupos antagónicos, disparado con armas de fuego desde la Catedral, incendiado automóviles, armado barricadas y producido disturbios en todo el radio céntrico. La policía los habría reprimido, con un saldo de más de treinta heridos y unos 300 detenidos[4].
Sin embargo algo muy distinto ha sido narrado muchas veces en base a testimonios de varios defensores de la Catedral[1][3][5][6][7][8]. Veamos como lo cuenta Verbitsky[2], de quien no pueden sospecharse simpatías por la Iglesia Católica.
Jóvenes católicos parados en la puerta de la Catedral antes de comenzar la pedrea
Ese día se habría producido el primer intento de quemar la Catedral por parte de militantes de la Alianza Libertadora Nacionalista¹ que cascotearon a jóvenes de la Acción Católica formados frente al edificio². Los católicos se encerraron en la Catedral y los agresores lanzaron un auto viejo en llamas contra la puerta de la curia³, que resistió el impacto. El obispo Tato hizo salir a mujeres y chicos por un lateral, pidió auxilio a la policía y a la Cruz Roja. Se trancaron las entradas con bancos y muebles.
Estaba presente el juez de la Corte Suprema de Justicia, Tomás Casares, antiguo militante católico. Como relaté anteriormente, el juez Casares, nombrado por el gobierno militar en 1944, había sido el único sobreviviente del juicio político mediante el cual Perón había logrado instalar una Corte adicta, en una época en que las relaciones entre el peronismo y la Iglesia eran inmejorables.
Grupo de agresores. Uno de ellos muestra un ejemplar
de Democracia con la acusación por la quema de bandera
Casares llamó a una guarnición del ejercito por la situación de la Catedral. También llegó la noticia de que la Catedral estaba cercada y “un grupo numeroso de personas intentaría incendiarla” al Ministro de Marina. Este ordenó alistar a la Escuela de Mecánica para protegerla. Sin embargo, la que llegó fue la policía, a quién Tato entregó algunas armas que tenían los defensores del templo.
Llamado por la policía llegó el juez de turno, Carlos A. Gentile, que ignoró los pedidos de Casares, secuestró otras armas y “objetos contundentes” y se llevó detenidos a cuatrocientos jóvenes y una veintena de sacerdotes. La policía registró el palacio arzobispal, incluyendo el departamento privado del Cardenal Copello que estaba ausente.
desmentida oficial en Clarín
Mientras un comunicado oficial desmentía que manifestantes peronistas hubieran tratado de incendiar la Catedral, diciendo que “solo hubo un choque de grupos antagonicos”, los bomberos estacionaron sus vehículos autobomba en la Plaza de Mayo y un grupo de personas quiso prender fuego a la iglesia de San Nicolás.
A pesar de este comunicado oficial el diario peronista Democracia decía al día siguiente que los mismos clericales habían intentado “..incendiar la catedral metropolitana, con el propósito de atribuir el atentado al pueblo…” y que “La maniobra fue frustrada por la rápida y oportuna intervención de la policía y los bomberos.[5]
Curiosamente, el incidente terminaría con un pedido de juicio político para Casares, que el Poder Ejecutivo envió al Congreso acusándolo de interferir la acción del Juez y convocar a fuerzas militares para una acción netamente policial. La Corte se reunió en ausencia del interesado y apoyó ese pedido[2].
Desagravios en el Congreso:
Oscar Alende, diputado de la UCR en 1955
Al día siguiente, lunes 13, ambas cámaras del Congreso celebraron sesiones especiales para desagraviar a la bandera. En el Senado no había oposición y no hubo en consecuencia ninguna discrepancia. En Diputados, en cambio, había un pequeño bloque radical en cuyo nombre habló primero Oscar El bisonte Alende. El futuro fundador del Partido Intransigente no pudo extenderse mucho ya que por decir que “..ese homenaje….se transforma en una farsa” fue privado de la palabra a instancias del diputado Cámpora.
Héctor J. Cámpora en epoca del primer peronismo
Algo parecido le pasó al diputado Fassi, quien anunció que habían concurrido para probar “…que se profana la bandera de la Patria para construir una gran mentira”. También a propuesta del futuro presidente Héctor tío Cámpora se le impidió continuar[3]. El bloque radical terminó abandonando la sesión.
En definitiva, ambas sesiones se convirtieron en una larga serie de interminables discursos llenos de insultos y palabras altisonantes. En Internet pueden leerse partes de los diarios de sesiones del Senado y de Diputados con algunos de esos discursos. Son ilustrativos del estilo del oficialismo en esa época, aunque leerlos resulta bastante tedioso y hasta desagradable.
Delia D.de Parodi, diputada y presidente del partido peronista Femenino. Según ella las asistentes a la procesión eran niñas de la oligarquía y mujeres oligarcas
Verbitsky[2] trae un compilado de algunas cosas que se dijeron: “Durante horas se entonaron dicterios contra los traidores de inspiración clerical; los infames y satánicos clericales; las negras sotanas del vandalismo traidor; la clerigalla y sus secuaces; los que han convertido la casa de Dios en escuela de desacato, calumnia y violencia al servicio de la oligarquía; los nuevos Judas que se escudan en el beso de la hipocresía; el sacerdocio del mal que quiere crucificar al Dios del amor por mísera paga; la víbora que ha salido al camino y será aplastada; los que queman inciensos delicadamente olorosos a los siete pecados capitales; las fuerzas del clericalismo con sus cohortes de oligarcas; los cuervos de Dios en concubinato con el conglomerado de bestias de la antipatria; los falsos ministros de la doctrina de Jesús; los monseñores que niegan la justicia de Cristo que los trabajadores encontraron con Perón y se regodean en mundanales tertulias en los aposentos suntuosos de la oligarquía feudal; quienes, “si creyeran en Dios” deberían arrodillarse frente a la imagen de Eva Perón; las fuerzas oscurantistas; los cardenales y obispos que compartían los manjares obtenidos mediante el látigo y la miseria de los hombres de trabajo antes de que el pueblo encontrara el camino de su salvación; las fuerzas regresivas y oligárquicas que encuentran en las sotanas su común denominador; quienes manejan la doctrina de Cristo como arma de sumisión en favor de los poderosos de la tierra; los falsos apóstoles y los lobos disfrazados de cordero; los mercenarios sacerdotes; las turbas fanatizadas que llegaron hasta el Congreso a volcar su aliento de reptil de sus bocas espumosas y rostros contorsionados por los rictus del odio a la memoria luminosa e inextinguible de Eva Perón; y por último la jerarquía eclesiástica extranjera y cosmopolita que fija tácticas a la Iglesia local. La sesión terminó con la promesa de limpiar la patria de todos estos renegados.”
Antonio J.Benítez, presidió la sesión de diputados donde se “desagravió” la bandera. Más tarde fue Ministro de los gobiernos de Cámpora, Lastiri, Perón y María Estela Martínez
Discurso de Perón:
En la noche de ese mismo día Perón pronunció un violento y amenazador discurso, propalado por radio y escuchado por el público congregado frente a la CGT. Después de denostar al clero “..por su materialismo y violencia..” y “..mostrar el lobo que escondía bajo sus pieles de cordero..”, amenazó[3]:
“No estará de más que les advierta que ya hemos tolerado demasiado sus desmanes, que el pueblo está ya cansándose de sus impertinencias de todo orden y que un día pueden llegar a provocar reacciones difíciles de prever en sus consecuencias… No sé, sin embargo, si este admirable y paciente pueblo argentino, que en esto también demuestra ser lo mejor que tenemos, un día no llegará a cansarse y se determine a hacer la justicia por su propia mano…”
Para terminar:
“Como precaución es menester alertar las organizaciones. Preparar los medios de acción y los transportes. Controlar por las organizaciones políticas los sectores de acción, y mantener la vigilancia por los jefes de manzana y organismos correspondientes, encubriendo minuciosamente la acción. No actuar sino en contacto con la Policía por los comandos tácticos. Yo impartiré cualquier otra orden en cada caso por los medios correspondientes.
¡Atentos y vigilantes! es la consigna.”
¡Atentos y vigilantes! es la consigna.”
Señala Verbitsky que en el curso de este discurso[2] el Presidente criticó “..la participación descarada de algunos jerarcas de la Iglesia..” en la lucha política que termino en el golpe de 1943. Repetía así el curioso razonamiento usado para destituir a los jueces de la Corte Suprema que habían reconocido al gobierno golpista, del cual él era integrante y resultaría ser el principal beneficiario, tal como narré en otra entrada.
Desagravios y más desagravios:
Acto en el Congreso el 13 de junio
Según diarios de esos días, ya el 12 por la noche se había realizado un acto de desagravio a Eva Perón en la entrada principal del Congreso. El 13 se anunciaba que sería desagraviada la bandera en las guarniciones del ejercito. Ese mismo hubo un Acto multitudinario frente al Palacio Legislativo, en el que el vicepresidente Teisaire izó la bandera. Además, después de las sesiones especiales de desagravio, las diputadas peronistas y otras afiliadas del Partido Peronista Femenino marcharon hacia la CGT para escucharon el discurso radial de Perón y depositar una ofrenda floral frente al busto de Eva.
Manifestantes rumbo al acto de la CGT
Para el día 14 la CGT anunció un paro de actividades desde las 15, una concentración y un nuevo acto de desagravio en la Plaza del Congreso. Los discursos fueron transmitidos por radio y escuchados en concentraciones en el interior del país. En el Acto , que convocó a una enorme cantidad de gente, nuevamente habló Perón a instancias de la multitud. El Presidente agradeció a la CGT y manifestó que “..me uno de corazón para desagraviar a lo mas sagrado que tiene la patria; su bandera. Desagraviar a nuestra bandera en estos días, tiene para mí el más profundo significado.” Luego pidió tranquilidad y prudencia aunque añadió que “No ha llegado el tiempo de hacer nada todavía o si llegase, yo daré la orden oportunamente”.
Manifestantes rumbo al acto de la CGT
En realidad, ya había comenzado a hacer algo. Ese día la policía había detenido a los Obispos Tato y Novoa, que al día siguiente serían deportados y enviados a Roma, a pesar de ser ciudadanos argentinos. Pero esta es otra historia.
También ese día se realizaron los actos de desagravio en las escuelas, origen de mi curiosidad sobre este asunto.
¿Quién quemó la bandera?
Sin duda este es el punto de más interés ¿fueron las hordas clericales dirigidos por algunos obispos? ¿fueron algunos descontrolados de la manifestación? ¿fue un accidente que el gobierno aprovechó en su combate con la Iglesia? ¿fueron, por el contrario, los mismos peronistas? Si fue así, ¿quién lo hizo? ¿Alguien lo ordenó?
¿Fueron los católicos?
Es difícil encontrar referencias más o menos recientes que atribuyan la quema de la bandera a los integrantes de la manifestación opositora. En general los autores simpatizantes del peronismo optan por referirse al tema como “un episodio lamentable”, la “confusa quema de una bandera”, “en oscuras circunstancias se arrió la bandera nacional, antes de prenderle fuego.”, se contenten con decir “según la policía federal” [9] o solo mencionen la denuncia oficial sin extenderse sobre la autoría del hecho[10].
En algún caso, desde una visión clasista, se esboza la posibilidad de que “…algún católico fanático…” buscando “…erradicar al diablo de las tierras argentinas…en su locura haya quemado la insignia patria.” aunque dejando libre de responsabilidad a “…la jerarquía eclesiástica, suficientemente experimentada como para no cometer un error de esa naturaleza”[11].
Fue la policía
El historiador Isidoro Ruiz Moreno presentó una detallada investigación basada en los expedientes judiciales, las actuaciones del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, (producidas antes de la caída de Perón) y la investigación de la Comisión Nacional no.58 establecida después de la caída del peronismo. La conclusión es que la bandera fue quemada en dependencias y por personal policial siguiendo ordenes recibidas de la superioridad[3]. Veamos.
El Ministro del Interior Angel Borlenghi y Perón en un acto de la Policía Federal
Pocos días después de ocurrida la quema de la bandera, el Consejo Supremo de las FFAA, tomó intervención en el caso. Esto ocurrió porque un oficial de policía que había participado en el hecho era hermano de un miembro de la armada. A través suyo, la noticia trascendió llegó al ámbito militar, por lo que el Consejo se avocó a estudiarlo. La información pasó también a la opinión pública a través de los panfletosº que, al decir de Page[12], en poco tiempo cubrieron las calles afirmando que “…la policía, actuando bajo las órdenes de Borlenghi, había quemado la bandera con el solo propósito de crear un escándalo que borrara la impresión dejada por la marcha de Corpus Christi.” .
El 1ro de julio, el Consejo tomó declaración a varios oficiales de policía que habían participado y labró un Acta. Según está, habían llegado por unanimidad a considerar “..probado que la orden de quemar la bandera había emanado de la Policía y que en esa orden pudieran tener injerencia el ex Ministro del Interior y el Jefe de Policía”. Por ello, solicitaban al presidente la separación de su cargo de este último, la detención de Borlenghi y que ambos fueran puestos a disposición del Consejo. Borlenghi había renunciado a su cargo dos días antes a causa del intento revolucionario del 16 de junio,
Ruiz Moreno da detalles de los hechos según las investigaciones posteriores y las declaraciones de los policías involucrados, todos los cuales reconocieron la existencia del hecho aunque tratando de minimizar la responsabilidad que le tocaba a cada uno.
Según este relato, Borlenghi había informado a Perón que en la procesión se había quemado una bandera argentina. El presidente quiso aprovechar el supuesto hecho para desacreditar a los católicos y a la manifestación opositora y exigió al Jefe de Policía que se buscaran inmediatamente las pruebas. Como estas no existían, alguien ordenó quemar una bandera. Esto se hizo en una dependencia policial y esa bandera quemada fue exhibida al día siguiente y con ella se fotografiaron Perón, Borlenghi y Gamboa. Sin embargo, no quedó claro si la orden había venido de Borlenghi o aún de Perón.
Lo que dice Ruiz Moreno podría objetarse, desde el punto de vista peronista por la evidente pertenencia del autor al sector antiperonista. (automáticamente descalificado por gorila). Por ello es interesante comparar con el breve relato que hace Verbitsky[2] (no sospechado de gorilismo) en base a una fuente distinta.
Verbitsky, parte exclusivamente de una entrevista al General Auditor Oscar Sacheri, que era miembro del Consejo Supremo. Sacheri relató que estaban investigando a los marinos rebeldes del 16 de junio. Uno de ellos declaró que había actuado indignado por sus convicciones religiosas y por saber que la bandera había sido quemada por orden del gobierno Esto lo sabía por su hermano, oficial de policía que había recibido esa orden de sus superiores.
Ante esto, el Consejo decidió investigar el asunto y logró que se tomara declaración a los policías en un cuartel militar, para protegerlos de eventuales represalias. Prosigue “Una vez establecido que el fuego había sido obra de la policía, el Consejo fue autorizado por el ministro de Ejército Franklin Lucero a citar al ministro del Interior, Ángel Borlenghi.”
Como se ve, la versión de Verbitsky confirma plenamente lo que dice Ruiz Moreno. Nuevamente queda en la nebulosa quién dio la orden.
Aniobal Olivieri, Ministro de Marina entre 1952 y 1955
Se puede acá recordar el testimonio del Almirante Aníbal Olivieri, que en ese momento era Ministro de Marina. Olivieri era ministro desde 1952 y anteriormente había ocupado otras funciones en el gobierno. Era considerado un fiel adherente a las ideas peronistas, pese a que había tratado de mantener a la armada apartada de la política y de evitar la peronización la misma. El feroz enfrentamiento con la Iglesia lo había afectando fuertemente en sus convicciones, tal como ocurrió con muchos otros militares hasta que finalmente adhirió a la rebelión que estalló el 16 de junio, en cuya preparación no había participado[13][14][15].
Cuenta en sus memorias (citado en ref [3]) que el día 14 visitó al presidente para hablar sobre el conflicto con la Iglesia y la bandera quemada. Frente a varios testigos, Perón le respondió bruscamente “que iba a concluir con los curas” y ante sus dudas sobre que los católicos hubiera quemado la bandera en presencia de una multitud, respondió que “Fue un grupo de curas gallegos y chilenos”.
“yo lo aprovecho políticamente”
Al día siguiente había reunión de gabinete. En ella Perón dio una nueva versión. Dijo que los autores seguramente no querían quemar la bandera, que tal vez estaba envuelta en un papel y que al quemar este se habría quemado. Y añadió, guiñando un ojo “Pero de todas maneras es un juego de vivos y yo lo aprovecho políticamente”
Comisario Camilo Racana, Director de Orden Político. Reconoció su participación en el hecho
Una vez determinada la intervención policial en la quema de la bandera, el Consejo Supremo se declaró incompetente y derivó las actuaciones al juez Gentile, el que había intervenido en el ataque de la Catedral y detenido a los defensores pero no a los atacantes. A su vez, Gentile también se declaró incompetente ya que había en esa época un fuero policial específico. Por eso el caso quedó en poder del Juez policial Comisario Toranzo. A principio de septiembre el juez policial “…pide por resolución fundada el encausamiento de los entonces directores de Investigaciones y Orden Político, Ricardo García y Camilo Racana, respectivamente, y ulteriormente el del propio Gamboa.”
Después de la caída de Perón, el gobierno de la revolución (Libertadora para algunos, Fusiladora para otros) el asunto quedó en manos de la Comisión investigadora No.58[3], que pasó sus conclusiones nuevamente a la justicia civil. Años después, dos de los policías involucrados, fueron condenados por encubrimiento y falsificación de documento público, mientras que otros fueron sobreseídos o excluidos del proceso por beneficiarlos la Ley de Amnistía dictada durante el gobierno de Frondizi en 1958[16].
Los autores afines al peronismo suelen descartar estas investigaciones por haber sido hechas durante gobiernos gorila. Pero tanto la intervención del Consejo Supremo como la del fuero policial, que señalaron la responsabilidad policial e involucraron al Jefe de Policía y al Ministro del Interior, fueron realizadas antes del triunfo de la revolución. Tanto el Consejo como el fuero policial habían sido creados e integrados por el gobierno de Perón.
Hubo un accidente:
Perón toma juramento como Ministro del Interior a Oscar Albrieu
Hay por cierto versiones alternativas. Una de ellas[12] fue relatada por Oscar Albrieu, que reemplazó al renunciante Borlenghi como Ministro. Según él, algunos jóvenes que iban a la cabeza de la marcha llevaban banderines con los colores de bandera. Al llegar al Congreso intentaron apagar la llama de homenaje a Eva Perón con los banderines, que se chamuscaron. Alguien, por error, informó al Ministerio del Interior que se había quemado una bandera y se supuso que sería la del mástil del Congreso. Perón, al saberlo pidió al jefe de la Policía, y le dijo que quería la bandera quemada. Como no pudieron encontrar ningún resto y Perón quería ver la enseña patria incinerada, el policía ordenó que quemaran algo que pareciera una bandera. Prendieron fuego a una camisa y se la presentaron a Perón y Borlenghi
.
O sea, según Albrieu nadie, ni Perón ni los católicos, quemó bandera alguna. Page señala la debilidad de esta versión ya que las fotos con Perón y Borlenghi muestran no restos de una camisa quemada sino, claramente, una bandera. La foto incluida más arriba y esta otra son suficientemente elocuentes para rechazar de plano esta versión.
Sin embargo, la idea de que hubo una bandera quemada por accidente no es descabellada y ha sido mencionada por otros autores. Por ejemplo, Gualdieri[17] dice ” El gobierno es acusado de ser el causante del hecho y las investigaciones posteriores parecieran confirmarlo. Otros testimonios aseveran que las banderas fueron dos: una que se quemó al tomar contacto con un farol y otra que fue quemada cuando aquélla se extravió y el propio presidente exigió ver “el cuerpo del delito” y hasta se refiere a “…documentos reservados en el Departamento de Estado de los EE. UU. donde se afirma que la quema de la bandera lo fue fortuitamente”
Fermín Chávez, historiador peronista. Una versión según la cual el único culpable fue un comisario.
Una variante de esta versión la cuenta H.Maceyra[10] quién dice haberla recibido del conocido historiador peronista Fermín Chávez. Según ella, algunos manifestantes de la Acción Católica quisieron apagar la llama votiva del Congreso con el asta de sus banderas. en ese intento una de ellas se chamuscó, siendo apagada y ocultada rápidamente. Hasta aquí coincide con la versión anterior, pero añade que un policía presenció el hecho y lo comentó en su comisaría. Para demostrar su “celo y eficiencia” el Comisario hizo quemar, por su cuenta, la bandera que después sería exhibida públicamente.
Finalmente, en un artículo publicadoª hace un tiempo un testigo presencial, que había participado de la marcha desde la Catedral al Congreso, contó lo siguiente “…al llegar la columna al Congreso, algunos jóvenes intentaron izar en los mástiles del mismo banderas argentinas enlazadas con la bandera papal. Durante el intento, una de ellas –argentina- comenzó a quemarse, al tomar contacto, accidentalmente, con cierta llama votiva que allí ardía, quizá en homenaje al Soldado Desconocido. Ante esta circunstancia, el muchacho que había trepado para enarbolarla la soltó y cayó al suelo, chamuscada.” y añade más adelante “Enterado del mismo, el ministro Borlenghi ordenó a la policía incautarse de la bandera quemada, como prueba de que los católicos habían profanado la enseña patria. Pero la policía no había recogido el pabellón chamuscado. Y, para disimular su omisión, parece que en la Comisaría 6ª se quemó otro, para remitirlo a Borlenghi.[18]
Juan Luis Gallardo, escritor católico, testigo presencial de los hechos
El autor de este texto es Juan Luis Gallardo. Se trata de un conocido escritor católico, entre otras cosas fue profesor de la Universidad Católica Argentina y director de su editorial. De acuerdo a este testimonio, difícil de desechar, se debe aceptar que una bandera se quemó o chamuscó por accidente. Hubo entonces una segunda bandera quemada posteriormente y que fue la que se mostró al público.
¿Quién fue responsable?
De que se haya chamuscado o quemado una primera bandera fueron entonces culpables por accidente y sin intención, algunos manifestantes. El grueso de los concurrentes ni se enteraron. Por supuesto ni los católicos en general ni la Iglesia ni los miembros de su jerarquía tuvieron ninguna responsabilidad.
Es claro que lo ocurrido llegó a oídos de autoridades policiales y que la bandera que fue exhibida por Borlenghi y Perón fue quemada por policías, pero es imposible sostener que esto haya sido hecho por cuenta propia y para hacer méritos. La investigación del Consejo Supremo de las FFAA indica que quemar una bandera fue ordenado por la policía con posible intervención del Jefe de policía y del mismo Ministro, por lo que pidieron su detención. A su vez, el Juez policial pidió el encausamiento de dos Directores y el mismo Jefe de Policía. Ambas cosas ocurrieron cuando todavía gobernaba Perón y no pueden descalificarse, como suele hacerse con la investigación y proceso posteriores, por la intervención de funcionarios gorilas.
No hay duda que la información llegó hasta Perón, seguramente a través del Ministro del Interior. Como declaró el Jefe de Policía Gamboa, él recibió personalmente la orden de Perón de encontrar las pruebas de que la bandera había sido quemada por los manifestantes. El mismo Gamboa afirmó que Perón quería esas pruebas para inculpar a los manifestantes opositores y a la Iglesia.
¿Fue responsable Borlenghi?
En la época fue común responsabilizar de la quema de la bandera al Ministro del Interior, que era de origen socialista y de quién se decía erróneamente que era judío. Esto último despertaba los sentimientos antisemitas que eran bastante comunes entre los católicos de entonces. También se lo acusaba de ser uno de los promotores del feroz enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Sin embargo, hay evidencias de que no era así[19].
el Ministro del Interior Ángel Borlenghi
Tal como se dijo antes el Consejo Supremo de las FFAA pidió la detención del ex-ministro y que se lo pusiera a su disposición. Esto no habría ocurrido porque Perón se negó [2][3], aunque otra versión dice que fue detenido y liberado inmediatamente después de prestar declaración[19]. Lo concreto es que al día siguiente abandonó el país para refugiarse en el extranjero y no retornar nunca a la Argentina. Muchos consideran que esa huida prueba su culpabilidad en la trama de la quema de la bandera, aunque Rein[19] lo atribuye a que le habían avisado que sería asesinado.
En cualquier caso, de las investigaciones de la quema de la bandera no queda claro que él hubiera dado la orden a la policía de quemarla. En cambio, fue el que hizo las acusaciones contra los católicos, presentó a la prensa el caso y se exhibió con la bandera quemada sabiendo, sin duda, que era todo un invento.
¿Fue responsable Perón?
Tampoco puede afirmarse que Perón haya dado la orden de quemar la bandera, pero resulta difícil imaginar que no estuviera al tanto de la falsedad de las acusaciones. No hay duda, en cambio, de que fue responsable de usar un evento casi trivial para convertirlo en un furibundo ataque a la oposición y a una fracción muy importante de la población, tanto a través de sus palabras como las de la prensa adicta y gran parte de sus seguidores.
Perón izando la bandera en un acto público
Dentro de este contexto, la expresión preocupada de Perón al observar la bandera o sus palabras en el acto de desagravio de la CGT: “..me uno de corazón para desagraviar a lo más sagrado que tiene la patria; su bandera. Desagraviar a nuestra bandera en estos días, tiene para mí el más profundo significado…” me parecen de una hipocresía difícil de equiparar.
Los explosivos titulares de los diarios oficialistas, los actos multitudinarios repudiando una afrenta que nunca ocurrió, las delirantes sesiones de las cámaras legislativas, la agresión a la Catedral… constituyeron una gigantesca manipulación de sus adeptos y una afrenta a los que no lo eran.
La manipulación no perdonó ni a los niños y adolescentes que fuimos sometidos a los actos de desagravio escolares, como el que quedó en mi recuerdo.
La ALN era grupo de origen nacionalista, que por entonces era encabezada por Guillermo Patricio Kelly y se había convertido en fuerza de choque del peronismo[20]
² si bien Verbitsky no lo menciona, los otros relatos indican que hubo numerosos heridos producto de la pedrea y que los agresores intentaron infructuosamente forzar las puertas que habían sido atrancadas.³ edificio vecino a la Catedral y que fue incendiado en la noche del 16 de junioº Dada la ausencia de medios de difusión que no estuvieran controlados o fuertemente condicionados por el oficialismo[21] la oposición desarrollaba una notable campaña de difusión mediante panfletos editados y distribuidos clandestinamente[8] .ª Publicado en el diario La Nueva, versión actual del tradicional diario de Bahía Blanca La Nueva Provincia. Este ha sido considerado siempre fuertemente antiperonista y de derecha. Recientemente fue vendido por los originales propietarios a un empresario que sería cercano al sindicalista Hugo Moyano, pero la venta se produjo después de la publicación de este artículo[22].
[1] F.Luna – Perón y su tiempo – III -El régimen exhausto – Sudamericana, 1986[2] H.Verbitsky – Historia Política de la Iglesia Argentina – I – Cristo vence – de Roca a Perón – Sudamericana, 2007[3] I.J.Ruiz Moreno – La Revolución del 55 – Claridad, 2013[4] J.O.Frigerio – Perón y la Iglesia – Historia de un conflicto inútil – Todo es Historia No.210, Oct 1984[5] H.Gambini – Historia del peronismo – La Obsecuencia – 1952-55 – Vergara, 2007[6] E.G.Castrillón – En defensa de la Catedral – La Nación, 12/06/2005[7] Blog FDRA – Revolución Libertadora: El ataque a la Catedral metropolitana – 02/01/2014[8] F.Lafiandra – Los Panfletos, su aporte a la Revolución Libertadora. Recopilación y comentario – Buenos Aires, Itinerarium, 1955.[9] ver por ejemplo J.P.Feinmann – Peronismo – Filosofía política de una obstinación argentina 8 – El bombardeo del 16 de junio – Suplemento especial de Página/12; A.Duzdevich – A 63 años de la “Libertadora”: el conflicto del peronismo con la iglesia – Agencia Paco Urondo, 22/09/2018; R.E.Portugheis (coord) Bombardeo del 16 de junio de 1955 – Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, 2015; A.Mason – El conflicto de la jerarquía de la Iglesia con el Peronismo – D I V E R S I D A D # 4 , A ÑO 2, 2012[10] H.Maceyra – La segunda presidencia de Perón – CEAL, 1987
[11] J.Godio – La caida de Perón (de junio a setiembre de 1955) – CEAL, 1987[12] J.Page – Perón, una biografía – Penguin, 2014[13] M.E.Santiago – El Contraalmirante Aníbal Olivieri ¿Ministro de Marina de la Nación o “Ministro de Perón”? – Revista Temas de historia argentina y americana, Nº 27, volumen 1, enero-julio 2019[14] B.García Holgado – Vencedores y vencidos : Surgimiento y éxito de la coalición antiperonista dentro de las Fuerzas Armadas(1946-1955) – POSTData: Revista de Reflexión y Análisis Político, vol. 21, núm. 1, abril 2016, pp. 85-128[15] B.García Holgado – Radicalización política, preferencias normativas y cambio de régimen político: un estudio de caso sobre el primer peronismo (1946-1955) – Tesis de Maestría en Ciencia Política – Universidad Torcuato Di Tella, 2015[16] 1.589 fojas y dos sentenciados por el caso de la quema de la bandera – Primera Plana, 13/06/63 reproducido en www.magicasruinas.com.ar/revistero/1/bandera-quemada.htm
[17] H.Gualdieri – Gobierno e Iglesia(1946-1955) – Polémica – N° 88 Buenos Aires, 1972[18] J.L.Gallardo – Banderas quemadas – La Nueva, 21/8/2016[19] R.Rein – Angel G.Borlenghi. Un soldado socialista en la lucha justicialista – en R.Rein y C.Panella (comp) La segunda línea. Liderazgo peronista 1945-1955 -Eduntref, 2015[20] J.L.Besoky – El nacionalismo populista de derecha en Argentina – La Alianza Libertadora Nacionalista, 1937-1975 – Mediaçoes, 2014, vol. 19, nro. 1, p. 61-83[21] P.Sirven – Perón y los medios de comunicación (1943-1955). Buenos Aires: CEAL, 1987[22] Un empresario cercano a Moyano compró el diario La Nueva Provincia – El Cronista, 3/11/2016
[11] J.Godio – La caida de Perón (de junio a setiembre de 1955) – CEAL, 1987[12] J.Page – Perón, una biografía – Penguin, 2014[13] M.E.Santiago – El Contraalmirante Aníbal Olivieri ¿Ministro de Marina de la Nación o “Ministro de Perón”? – Revista Temas de historia argentina y americana, Nº 27, volumen 1, enero-julio 2019[14] B.García Holgado – Vencedores y vencidos : Surgimiento y éxito de la coalición antiperonista dentro de las Fuerzas Armadas(1946-1955) – POSTData: Revista de Reflexión y Análisis Político, vol. 21, núm. 1, abril 2016, pp. 85-128[15] B.García Holgado – Radicalización política, preferencias normativas y cambio de régimen político: un estudio de caso sobre el primer peronismo (1946-1955) – Tesis de Maestría en Ciencia Política – Universidad Torcuato Di Tella, 2015[16] 1.589 fojas y dos sentenciados por el caso de la quema de la bandera – Primera Plana, 13/06/63 reproducido en www.magicasruinas.com.ar/revistero/1/bandera-quemada.htm
[17] H.Gualdieri – Gobierno e Iglesia(1946-1955) – Polémica – N° 88 Buenos Aires, 1972[18] J.L.Gallardo – Banderas quemadas – La Nueva, 21/8/2016[19] R.Rein – Angel G.Borlenghi. Un soldado socialista en la lucha justicialista – en R.Rein y C.Panella (comp) La segunda línea. Liderazgo peronista 1945-1955 -Eduntref, 2015[20] J.L.Besoky – El nacionalismo populista de derecha en Argentina – La Alianza Libertadora Nacionalista, 1937-1975 – Mediaçoes, 2014, vol. 19, nro. 1, p. 61-83[21] P.Sirven – Perón y los medios de comunicación (1943-1955). Buenos Aires: CEAL, 1987[22] Un empresario cercano a Moyano compró el diario La Nueva Provincia – El Cronista, 3/11/2016














